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Jürgen Donges: “Da la impresión de que la corrupción no tiene consecuencias en España”

Siguen llegando recomendaciones desde el exterior acerca de las reformas estructurales que se están acometiendo dentro de nuestras fronteras, con la vista puesta en una futura y deseada mejora en la salud económica de España. El último en dar su receta sobre cómo afrontar la crisis es el Director del Instituto de Política Económica de la Universidad de Colonia, el profesor Jürgen Donges, quien analiza desde la distancia el proceso de regeneración económico español.

La bajada de las previsiones que recientemente ha efectuado el Fondo Monetario Internacional, afectado en gran medida por “el enfriamiento de los países emergentes, como China”, y la concepción exterior de la política española, son las losas por las que atraviesa actualmente el crecimiento económico español. “El caso Bárcenas y los ERE's en Andalucía han extendido la percepción de que la corrupción no tiene consecuencias en España”.  Esta desconfianza ante la impunidad de la corrupción política, puede tornarse en peligrosa. “Puede pasar de todo -por la corrucpción- pero no hay consecuencias. De ser así, los inversores extranjeros se alejarían de España, con el considerable aumento de la prima de riesgo”. 

Cambios adecuados. No conviene bajar la guardia.

El optimismo que surge del seno del Gobierno, difiere con la habitual cautela de los organismos europeos. Al respecto, el profesor Donges limita la importancia de las previsiones a corto plazo. “No son relevantes. Da igual si la economía española empieza a crecer ahora, en el trimestre que viene, o en el 2015. Son cifras”, incidiendo en la verdadera importancia del último mensaje lanzado por el FMI, acerca de una posible relajación del Gobierno de Rajoy. “El FMI ha querido decir 'España no caigáis en la complacencia'. Las exportaciones siguen creciendo, la competitividad aumenta y se acometen reformas estructurales”, para asegurar que “la economía española está encarrilada”, cuyo único riesgo puede residir en la posible tentación en “ralentizar los procesos”.

Reforma Fiscal óptima. Prioridad al impuesto directo.

Donges no considera factible bajar los impuestos en estos momentos pese a la demanda social. El déficit público y la deuda son “demasiado elevados” para acometer este receso en la política fiscal. Con la reciente prórroga de dos años que acaba de recibir España para tener las cuentas saneadas, el  preceptor germano abre la posibilidad de un giro en la política fiscal, cercano a una mayor flexibilidad de los impuestos directos, “que son los que incentivan la actividad económica diaria”, y redirigirlos hacia los indirectos. Pese a esta posible variación, Donges no la considera como prioritaria, cediendo este lugar a devolver la confianza a los mercados. “La confianza sólo se restituye acometiendo reformas drásticas. Sin tibiezas. No hay que discutirlo, hay que hacerlo".

Juergen Donges resta importancia al BCE en la regeneración económica, pese a considerarla “la única institución que funciona dentro de la Unión Europea”, por su poder de inyectar dinero. “Funciona como una aspirina. Calma el dolor pero no encuentra los síntomas. Es una pequeña droga”. Ante el pensamiento de ineficacia en la política monetaria, Donges se basa en que ésta no puede acometer los cambios estructurales que precisan los gobiernos como el español, pudiendo recalar en la relajación. “Las rebajas de los tipos de interés pueden ser hasta contraproducentes. El gobierno puede relajarse”.