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OIT: "Hay reformas laborales más equilibradas que la realizada en España"

Aunque creen que era necesario reformar el mercado laboral español debido a la alta tasa de empleo temporal, desde la Organización Internacional del Trabajo apuntan la necesidad de plantearse cuál era el mejor momento y el tipo de reforma que se necesitaba. Así, en cuanto al tipo de reforma, Rymond Torres, Director del Instituto Internacional de Estudios Laborales de la OIT, se ha mostrado convencido de que “hay reformas más equilibradas” que la realizada en nuestro país y que conllevan políticas de activación. 

Así, se ha referido a la que adoptó Austria en 2003, donde se facilitaba la movilidad de los trabajadores y a la vez se evitaba que el monto del despido fuera demasiado algo, sobre todo en despidos económicos. “Sé que son medidas que no se pueden llevar a otros países de forma automática, pero sí pueden servir de inspiración”, ha añadido. En cuanto al momento más adecuado, ha señalado que la reforma ha provocado el abaratamiento del despido, con lo que despedir es ahora más fácil: “había que haber evaluado los resultados”.

Además, pese a la bajada del paro en 98.265 desempleados durante el mes de mayo, Torres cree que es “impensable reducir las cifras de paro de forma significativa sin que haya crecimiento económico”.  Especialmente para paliar las cifras de desempleo juvenil, desde la OIT apuestan por promover dispositivos específicos como las garantías de activación: “es algo que se hizo en Suecia durante los años 90 por las que cualquier joven después de 3-6 meses en paro tiene la oportunidad de volver al sistema educativo, recibir formación complementaria u obtener una subvención para el empleo o ayuda intensificada en su búsqueda”. Pero no sólo eso; también apuesta por permitir compaginar el trabajo con el estudio: “que los trabajadores mayores puedan ayudar a los jóvenes a insertarse en las empresas”.

Reactivación del crédito

Raymond Torres también dice no entender muy bien la propuesta del Banco de España de suprimir el salario mínimo en algunos casos. “Parece mucho más importante para crear empleo que se reanude el crédito a las pequeña empresas, ya que de ahí va a venir la creación de empleo”. Precisamente para conseguir esta reactivación de crédito, Torres apuesta por potenciar una institución que tome el relevo del sistema financiero, como se está realizando en Francia.

No obstante, cree que la constitución de la SAREB también va por el buen camino aunque, dice, “el hecho de que los bancos puedan llevar a un banco malo los activos de difícil recuperación tiene que llevar condicionalidades, y una primera es que el control del negocio bancario sea mucho más estricto para que no se vuelva a producir esta situación y establecer los responsables”. Y es que, a juicio de Torres, “hasta ahora ha habido pocas responsabilidades establecidas, tanto en España como en otros países”. Además, cree que estos créditos deberían encauzarse hacia la inversión empresarial.

Devaluación interna

Sobre la posible devaluación interna vía salarios, el Director del Instituto Internacional de Estudios Laborales de la OIT también defiende que el estímulo que se puede dar a las exportaciones con la devaluación interna es cada vez menor ya que no hay un problema a nivel macroeconómico de competitividad. "El impacto negativo sobre el consumo y la inversión puede ser mucho más importante que e impacto positivo que este movimiento puede tener sobre las exportaciones", ha señalado Torres.  Además, señala que se trata de un círculo vicioso porque requeriría una mayor devaluación interna, erosionando la base productiva y aumentando más el desempleo y afectando a las clases medias. No obstante, señala que ya "se van tomando conciencia de este problema y se toman ya medidas en sentido contrario".

Raymond Torres ha señalado también que es complicado limitar el beneficio empresarial aunque sí que se puede mejorar la distribución del beneficio y el tratamiento fiscal de este beneficio que se reinvierte en la economía productiva. Hay grandes empresas que mantienen niveles altísimos de liquidez. En los países desarrollados llegan a los 6.000 millones de dólares”, ha señalado al respecto.