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¿Y si Rajoy decide crear un banco malo?

 

Aglutinar todos los activos tóxico y crear con ellos un 'banco malo' tiene sus pros y sus contras, una lista que a estas alturas podría seguir desarrollando Mariano Rajoy desde su despacho, desde dónde podría salir con una decisión, que a pesar de haber descartado durante la carrera electoral, podría estar obligado a tomar.

1. El punto número uno de la lista sin duda alguna es ¿cómo y sobre todo de qué manera España valorará los activos inmobiliarios dañados?

En principio una misión imposible, o al menos algo complicado y cono nefastos precedentes. El más cercano podría ser el caso irlandés. El Gobierno británico puso en marcha un 'banco malo' por el que compró los activos de las entidades con un descuento del 57%. Una maniobra que entrañó que los bancos irlandeses se vieran completamente descapitalizados, incapaces de asumir las pérdidas a las que se enfrentaban, por lo que el Estado tuvo que aportar una fuerte suma de capital que le obligó – casi acto seguido – a pedir el rescate que posteriormente le concedió la Unión Europea y el FMI.

En el otro lado de la balanza se encuentra Alemania. La locomotora europa impuso un descuento del 10% a los activos de sus bancos – en lugar del 57% irlandés – y el Ejecutivo dirigido por la canciller, Ángela Merkel, les cambió los activos por bonos soberanos y las entidades, a cambio de  pagar una rentabilidad anual al banco malo. Un contrato razonable teniendo en cuenta el estado por el que atraviesa el bono alemán, no tanto si tenemos en cuenta que el avance de la deuda española es uno de los más complicados del conjunto de los 27.

2. El punto número dos de la lista de Rajoy no es otro que ¿cuánto activo inmobiliario se movilizaría en España, y cuál es la suma?

La exposición al ladrillo de las entidades españolas asciende a 176.000 millones, según publica el Banco de España, aunque no todos tendrían que ser incluidos en el 'banco malo'.

Los informes que nos sirven de referencia, apuntan a que si el Estado español decidiera incluir todos los activos tóxicos, tendría que ver como su deuda aumentaría hasta el 91% del PIB, lejos del 67% que mantiene hoy. Una cifra, que haría que España escalara en el ránking de países peor percibidos por los inversores.

3. ¿Cómo influiría la creación de un 'banco malo' en las cuentas públicas?

Para aclarar este punto, tenemos que centrarnos en el Fondo de Garantía de Depósitos o FGD. Lugar – que en un principio – sería la hucha sobre la que saldría el dinero necesario para crear ese 'vertedero del ladrillo de la banca', a pesar de que muchos expertos aconsejan que sería mejor acudir al sector privado.

Sin embargo en caso de recurrir al FGD, lo primero que salta a la vista es que después de la adjudicación de la CAM al Sabadell, las arcas del Fondo están esquilmadas, tan sólo quedan 3.000 millones de euros, a pesar de que hay que tener en cuenta que las entidades financieras rellenan la cartilla del FGD cada año.

Por todo ello, el Fondo tendría que acudir al mercado para endeudarse, en un mercado – por cierto – muy complejo debido a la falta de confianza de los inversores en la deuda bancaria.

4. ¿Quiénes y de qué manera se involucrarían?

La lista, podría cerrarla el número de entidades que participarían, y sobre todo, si estarían o no obligadas a hacerlo. Es más, los tres mayores bancos españoles ya han adelantado que no les gustaría nada tener que participar en el 'banco malo'. Santander, BBVA y Caixabank han asegurado que tienen la solencia y solidez suficientes como para mantener sus propios activos inmobiliarios e ir por libre.

El problema reside en que si finalmente, estos tres gigantes de la banca española no participan, la extensa y densa sombra de la duda acabe por llevarse por delante la reputación del sistema financiero español.