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Claves para ser el anfitrión perfecto estas fiestas

Ya no basta con elegir el menú adecuado, el mejor vino o la vajilla para ocasiones especiales. Y es que convertirse en el anfitrión que a todos nos gustaría tener durante las fiestas de Navidad no parece tarea fácil. Por ello, desde la Escuela Internacional de Protocolo de Madrid nos ofrecen los siguientes consejos:

– Recibir a los invitados. Mientras se espera a que lleguen todos los comensales, lo ideal es servir un aperitivo corto y que no quite el hambre. Además, aconsejan que los invitados permanezcan de pie para disimular la llegada de los más impuntuales. De esta forma, se generará un ambiente distendido que facilitará las presentaciones de nuevos amigos o miembros de la familia y el inicio de la conversación

– Ubicación de los comensales. Los anfitriones deben colocarse en el centro o en las cabeceras de la mesa, en función de lo cerca que queden estos sitios de la cocina, para facilitarles el trabajo. El resto se deben colocar evitando posibles incompatibilidades. Además, desde la Escuela de Protocolo aconsejan que las parejas se sienten separadas, para que queden más integradas. Si hay niños, es preferible habilitar una mesa independiente para ellos.

– Orden en la mesa. El primer impacto visual que recibe el invitado al llegar es la forma en la que está colocada la mesa. La norma fundamental es, según esta escuela, que guarde proporcionalidad con el número de comensales; eso sí, teniendo en cuenta que cada uno necesita como mínimo 70 cm y como máximo 100 cm. Para la decoración, recomiendan centros de flores naturales o secas, siempre que no sean excesivamente olorosas.

– Importancia de la sobremesa. Normalmente es el momento más distendido de la velada. Lo ideal es que dure entre media hora y una hora y media como mucho, aunque el anfitrión nunca debe marcar el final. Además, no está recomendado poner la televisión: el único momento en el que sí que debe sonar es, evidentemente, el de las campanadas de fin de año.

Una serie de consejos para ayudarle a tener una velada memorable. Pero no se olvide que lo que siempre funciona es el sentido común y las ganas de disfrutar.