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Los hermanos Preysler, a la conquista de Tenerife

La primera jornada de la IV edición del Land Rover Discovery Challenge celebrada en Tenerife ha superado las expectativas más optimistas. Tras un concurrido photocall en la Terminal 4 del aeropuerto de Madrid Barajas, los 42 participantes despegaron en un vuelo de Iberia Express hacia el Aeropuerto de la Isla de Tenerife, donde los 14 Land Rover Discovery 4, perfectamente alineados, les esperaban para convertirse en los aliados perfectos de los concursantes y superar así las pruebas de esta edición, que prometían marcar un antes y un después en la historia del evento solidario.

Tras reunirse por equipos en sus respectivos vehículos, los participantes tuvieron poco tiempo para disfrutar del paisaje. Al volante de los Land Rover Discovery 4 tuvieron que superar un complicado recorrido 4×4 hasta la Playa del Médano. Tamara Falcó y Paco Roncero demostraron su veteranía en este evento superando los obstáculos con gran maestría, mientras todos los participantes disfrutaban poniendo a prueba los vehículos, que como siempre respondieron haciendo alarde de su enorme potencial en las escarpadas pendientes que conducen a la playa del Médano. Ahí, a escasos metros del mar, sobre la arena, la prueba estrella del día les aguardaba. Los participantes tuvieron que enfrentarse a uno de los retos más exigentes de la historia de la Challenge.

El primero de los retos a los que se enfrentaban, la “búsqueda del tesoro”, era una prueba de habilidad combinada: surf sobre barriles, manejo de ruedas, construcción de un camino de tablas sobre tocones y la búsqueda final del tesoro en los que los concursantes, que competían simultáneamente arrancando desde ambos lados de la zona de competición, acabaron encontrándose en la zona central generando multitud de situaciones divertidas. Al final, los concursantes tuvieron que encontrar un tesoro enterrado que sacó a relucir su espíritu más competitivo cuando tuvieron que cavar con sus manos para encontrarlo. Tras la diversión y el buen humor llegó la exigencia. Cada equipo tenía que construir una balsa con los materiales utilizados en la anterior prueba, balsas que más tarde servirían como embarcación improvisada.

Tras completar su ensamblaje, los aventureros se subieron a unas barcas de pescadores con las que los equipos, agrupados por Fundaciones, tenían que remar hasta unas boyas remolcando la balsa recién construida y que a su vez servía de plataforma flotante para uno de los miembros del equipo. El oleaje y el viento, que normalmente hace las delicias de los amantes de los deportes náuticos que viajan al Médano por las condiciones que imperan en la zona, han puesto a prueba el equilibrio y la fuerza de los concursante dando lugar a algunas de las estampas más espectaculares jamás vistas en esta competición. No fueron pocos los que acabaron en el agua cuando introducían las barcas en el mar. El regreso desde las boyas se hizo ya empleando el motor fueraborda de las embarcaciones. A toda velocidad, los aventureros llegaron a la orilla y tuvieron que arrastrar sus botes hasta tierra firme, llegando empapados y cansados pero felices, comentando animadamente entre ellos los lances de la prueba más espectacular de la historia de la Challenge. La playa del Médano, su espectacular atardecer y su perfecta climatología fueron los actores secundarios que convirtieron esta primera tarde de competición en una jornada llena de momentos inolvidables. Una vez completadas las primeras pruebas, los concursantes se pusieron de nuevo a los mandos de sus respectivos Land Rover Discovery 4 para llegar al Hotel Botánico, en el Puerto de la Cruz, y disfrutar de un bien merecido descanso. Mañana, la aventura continúa con nuevas y emocionantes pruebas que se disputarán en el espectacular marco de la isla de Tenerife.