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Rojas Marcos: “la búsqueda compulsiva de la eterna juventud fomenta un estado de continua frustración”

Ayer tuvo lugar en la sede central de Caser, la segunda de las conferencias que componen el acuerdo de colaboración firmado entre Fundación Caser para la Dependencia y el prestigioso psiquiatra Luis Rojas Marcos con el fin de promover la sensibilización social a favor de la dependencia. La segunda charla bajo el título “Saber Envejecer”, ha analizado la importancia de mantener una actitud optimista y positiva a la hora de enfrentarse al proceso de envejecimiento.

 

Luis Rojas Marcos inició su intervención señalando que “el siglo XXI se caracteriza por el aumento triunfante de la duración de la vida. Como resultado de los avances de la medicina, del mejoramiento de la nutrición y la vivienda, del auge de la educación y del natural perfeccionamiento progresivo de los genes humanos, el porcentaje de personas con más de setenta y cinco años en el mundo se está incrementando en una proporción cinco veces mayor que la del resto de la población”. A pesar de ello, según el ilustre psiquiatra “nuestra sociedad devalúa el proceso natural de envejecimiento y glorifica la juventud. Esta postura no sólo es un veneno de la buena convivencia sino que alimenta la obsesión de incontables hombres y mujeres con mantener una apariencia joven. El problema es que la búsqueda compulsiva e inútil de la eterna juventud fomenta un estado de continua frustración”, sentenció.

Según Rojas Marcos la capacidad de adaptación a los cambios físicos, psicológicos y sociales que impone la edad no es igual en todas las personas, ya que esa capacidad depende de elementos innatos y de estrategias que se puede aprender y  practicar. “Fortalecer la capacidad de adaptación es posible, pero exige una dosis de motivación, entusiasmo y autodisciplina”, afirmó. Entre las actividades fortificantes, destacó las relaciones afectivas gratificantes. En este sentido, el doctor aseguró que “Las personas mayores que forman parte de un grupo familiar o social expresan un nivel de dicha superior a quienes viven solos. Las personas que se sienten parte de un grupo solidario superan los retos del envejecimiento mejor que quienes se encuentran aislados o carecen de una red social de soporte emocional”. Asimismo, apuntó a las ciudades como el entorno idóneo para los mayores, ya que en ellas el contacto con personas de diferentes edades y condiciones es fácil y espontáneo, y supone una fuente permanente de estímulo.

 

En segundo lugar, Rojas Marcos resaltó la importancia de mantenerse bien informado: “la información más beneficiosa es la que separa claramente hechos reales de las especulaciones, y la que incluye recomendaciones específicas eficaces”. También, señaló como tercer factor esencial, la comunicación. “Al compartir los temores y las preocupaciones reducimos su intensidad emocional, y nos ayuda a restablecer nuestro sentido de nosotros mismos, a tranquilizarnos, a entender mejor y a explicarnos las cosas que nos afectan”.

Otros factores a tener en cuenta son el optimismo, el sentido del humor, la práctica de ejercicio físico y disfrutar de los pequeños placeres de la vida.

 

El prestigioso psiquiatra hizo, asimismo, mención de cómo los avances tecnológicos “hacen más llevaderos los avatares del envejecimiento” y recordó que “la medicina ha logrado superar su misión tradicional de curar enfermedades y cada día se interesa más por ayudarnos a mantener nuestra calidad de vida. Este avance es consistente con la noción respaldada por la Organización Mundial de la Salud de que la salud no es simplemente la ausencia de enfermedad, sino el estado de completo bienestar físico, mental y social”.

Por último, hizo mención a la importancia de fomentar la espiritualidad en el proceso de envejecimiento, así como el voluntariado: “Cada día se acumulan más estudios que demuestran que las tareas de voluntariado son muy saludables para quienes las practican. Las personas que se consideran socialmente útiles sufren menos ansiedad, duermen mejor, abusan menos del alcohol y persisten con más tesón ante los reveses típicos del paso de los años”. También hizo énfasis en “diversificar las parcelas de las que extraemos nuestra satisfacción”.

“En definitiva, es verdad que el envejecimiento es un ingrediente inseparable del tejido de nuestro ser, pero no es menos cierto que hoy, una vida larga, saludable y satisfactoria ya no es el privilegio de unos pocos sino el destino de la mayoría. El desafío ante todos nosotros es aprender a vivir y saber envejecer”, concluyó.

El ciclo de conferencias organizado por la Fundación Caser para la Dependencia con la colaboración del Dr. Luis Rojas Marcos, se completará con  “Superar las adversidades asociadas a la dependencia” prevista para septiembre.