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Viajes de un desmemoriado

Jaime Alejandre, escritor y editor de Periscopio (Editorial EVOHÉ) ha visitado Edición Limitada para contar todos los detalles sobre la reedición de "Viajes de un desmemoriado" de Benito Pérez Galdós. Una obra que comienza con el prólogo del escritor Germán Gullón:

Una obra en la que el viaje del autor, hecho cada vez en medios de locomoción más veloces, exigía una innovadora forma de expresar el paso de las imágenes, del paisaje visto a través de una ventanilla, del tren o del automóvil. Unos textos que cumplen el objetivo de complementar sus novelas y que sirven para entender los gustos y observaciones personales de este hombre tan enigmático y reservado, un gran observador de la vida. No son relatos de turista sino de auténtico viajero, del hombre paciente que sabe encontrar matices y diferencias y quiere conocer las costumbres de los sitios visitados.

Sus apreciaciones sobre las culturas extranjeras y sobre lo foráneo incluidas en sus obras de creación afianzaron en España el gusto por el arte contemporáneo extranjero e impulsaron el valor del arte y de la artesanía patria. Sus viajes por España y al extranjero fueron muy numerosos, llevándole por Inglaterra, Francia e Italia, Dinamarca, Holanda, Portugal, Suiza y Alemania, con amigos como Pereda o Alcalá Galiano, o con la condesa Pardo Bazán.

La literatura de viajes de Galdós no ha sido tratada con el cuidado que se merece, y este libro sale con la intención de rescatar textos importantes. Los viajes aquí contados vienen a constatar que, a diferencia de la fama que le atribuye la ignorancia, fue un escritor cosmopolita.

German Gullón

Viajes de un desmemoriado está dentro de la colección El Periscopio de Ediciones Evohé y tiene un precio de 13,60€ para la versión en papel y de 3,50 para la versión digital

SOBRE BENITO PÉREZ GALDÓS

Historiador, novelista, viajero, político… muchas palabras definen la figura de Benito Pérez Galdós, un personaje que no se conformó con vivir algunos de los momentos más importantes de su época, también quiso transmitirlos y albergarlos con celo dentro de sus libros. Y lo hizo con el aderezo que más adecuado consideró en cada momento, ficción, narración, crónica… siempre manteniendo, eso sí, las características que le hicieron famoso, el humor y la ironía.

Galdós nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1843 con el nombre, atención, de Benito María de los Dolores Pérez Galdós. Fue el décimo bástago de un coronel del ejército y de la hija de un antiguo secretario de la Inquisición. Su padre fue quien desde siempre le transmitió el gusto por las narraciones históricas contándole historias de la Guerra de la Independencia. Un gusto que le llevó a interesarse por el periodimo, carrera que comenzó en el periódico El Ómnibus, con crónicas de la actualidad insular.

Cuando cumplió 20 años decidió que la isla se le quedaba pequeña y pegó el salto a Madrid, donde realmente sucedían los acontecimientos importantes, donde se decidía el rumbo de la historia española. Sin dejar del todo el periodismo, decidió construir su propio telón histórico a golpe de novela. Fortunata y Jacinta, La desheredada o Tristana, y lo que fue posiblemente su gran legado literario y narrativo, Los episodios nacionales, una amplia serie de novelas que en las que narró la peripecia histórica española en el siglo XIX desde Trafalgar hasta sus días.

Pero como les suele pasar a los hombres de tan activa curiosidad, pronto España también se le quedó pequeña. Su afán por comprender el mundo en el que vivía le llevaron a visitar Europa, lo que reforzó su preocupación por la modernización de España y su compromiso político, labor que llevó a cabo en el partido progresista de Sagasta. Ingresó en la Real Academia de la Lengua y  fue propuesto al Nobel de Literatura. Sin embargo, y como es frecuente en los grandes genios, llegó a la vejez viviendo patentes apuros económicos y aunque quedó ciego, continuó publicando algunas obras dictándolas. Obras en las que siguió haciéndo lo que mejor sabía hacer, trasnsmitir conocimiento, sin perder, eso sí, su humor y su ironía.