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España se dispone a obtener su billete en un clima de concordia contra una débil Liechtenstei

Todo a merced de los campeones mundiales, que con una victoria tendrán matemáticamente asegurada la defensa del título que lograron en Viena en 2008. Eso será en Ucrania y Polonia, del 8 de junio al 1 de julio de 2012. Para entonces ya se habrán disputado otros clásicos de consecuencias imprevisibles y Vicente del Bosque habrá tenido que hurgar en la chistera para blindar a Casillas con una defensa sólida, la línea actual que le desvela por las bajas de Piqué y Puyol y la repentina querencia de los equipos españoles por los zagueros forasteros. Tras el fallido experimento con Javi Martínez como central ante Chile, el pasado viernes, el seleccionador baraja para hoy otro remiendo con Busquets, al que en su club ya han alineado como central postizo. Junto a él, salvo que se decante por un sub 21 (Montoya, Botía o Domínguez), puede apostar por un titular y dos suplentes del Madrid: Ramos, Albiol y Arbeloa.

 

Pactado el armisticio Barça-Madrid, fue precisamente Arbeloa quien ayer deslizó nuevas hostilidades. Esta vez, no entre los dos gigantes del fútbol español. Esta vez, Arbeloa sospecha en general: "Algunos tienen ganas de que las cosas vayan mal. Estamos acostumbrados a recibir críticas en cuanto se tuercen las cosas, pero este ciclo va a tener continuidad". Al defensa del Madrid se le había preguntado en la conferencia de prensa por el pésimo primer tiempo de España ante Chile. Un periodo sobre el que el propio Del Bosque, siempre prudente y reflexivo, fue tajante: "No se puede jugar peor". Ayer, el técnico salió al quite tras las palabras de Arbeloa: "Estamos muy contentos con el apoyo que tenemos en todos los sentidos. Mi sentimiento es que la gente está con nosotros y nos tiene mucho afecto".

Más allá de ciertas sensibilidades, España tiene ante sí un partido para el baile. Por mucho que Liechtenstein, que no tiene ni Liga propia, solo haya encajado dos goles en Escocia, dos en la República Checa y ninguno en Lituania, su cartel debe resultar balsámico para el grupo de Del Bosque. Un adversario idóneo tras unos meses de rencillas. Un rival a la medida para que España recupere su gusto por el juego y los internacionales disfruten de nuevo en comunión. Y, por mucho que madridistas y barcelonistas se exhiban como mosqueteros, sin tángana. Deseo de Del Bosque: "El episodio final ante Chile no fue muy edificante. No me gustó en absoluto". En definitiva, España y su técnico quieren hoy una fiesta en paz. Ese era el gran objetivo de esta concentración.

España: Casillas; Ramos, Busquets, Albiol, Arbeloa; Alonso, Xavi, Cesc; Iniesta, Llorente y Villa.

Liechtenstein: Jehle; Martin Stocklasa, Rechsteiner, Michael Stocklasa, Kaufmann; Buchel, Burgemeier, Frick, D. Hasler; N. Hasler y Ritzberger.