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Iberdrola se tambalea tras el desastre en Vestas

El desembarco de Ignacio Sánchez Galán en EEUU no ha dejado de mostrarse como un error de principio a fin. Tras el corte radical de ayudas por parte de la administración Obama a las compañías de renovables – Iberdrola  atravesó el Atlántico con su proyecto eólico – las compañías del sector ya han comenzado a caer como piezas de dominó.

El desplome de beneficios que Vestas va a presentar – hoy la compañía ha anunciado que su presidente y su consejero delegado no se presentarán a la relección en la junta de accionistas – no es más que una muestra de lo que puede ocurrir con el resto de renovables, con atención especial a dos españolas en el punto de mira, Gamesa – ya en el centro de las sospechas hoy en los mercados – e Iberdrola, siguiente en el puzzle, despedirá a parte de su plantilla y suspenderá su actividad eólica incapaz de sacarlo adelante por el ‘no’ de Obama a seguir apoyando con dinero público las energías ‘verdes’.

La lista de prioridades de la política económica estadounidense ha cambiado, y el presidente de EEUU ha optado por reforzar la creación de empleo, en lugar de fomentar y potenciar las energías renovables.
A finales de enero, tanto Iberdrola como Acciona pidieron  a representantes del Congreso de EEUU que se mantenga la legislación vigente actual sobre desgravaciones fiscales para la industria eólica.

Podría haber "cerca de cero" megavatios de nueva energía eólica en EEUU. "Es una situación realmente urgente", dijo a miembros del Congreso durante una reunión, Rich Glick, el vicepresidente de asuntos de gobierno de Iberdrola Renewables.

Lo cierto es que todo indica que finalmente el mantenimiento de la desgravación fiscal, no se mantendrá en el marco de un acuerdo legislativo más amplio para ofrecer exenciones fiscales a los trabajadores estadounidenses. La votación tendrá lugar durante este mes de febrero.