Noticias

Enfundarse la roja: Sinónimo de victoria

Tan sólo dos semanas después de que Iker Casillas levantará la Eurocopa de selecciones absolutas en Kiev, Campaña hacia lo propio, en Tallin, levantando el trofeo del europeo sub-19. “La Rojita” ha sufrido, como su hermana mayor, para vencer y revalidar título. Existen grandes paralelismos entre los europeos conseguidos en Ucrania y Estonia. Tanto la selección de Del Bosque como la de Lopetegui pasaron a la final en la tanda de penaltis, fallando el primero y dejando a su rival sin tirar el último lanzamiento. Pero en la final no hizo falta marcar cuatro goles, con el gol de Jesé fue suficiente para levantar el trofeo por sexta vez.

 

Nadie puede imaginar que el fútbol de nuestro país puede volver al camino del infortunio, de los veranos y torneos en blanco, de los 44 años sin llegar a lo más alto. Este proyecto futbolístico tiene un gen característico, un estilo definido desde las categorías más jóvenes de la selección, unos jugadores que no entienden el juego sin el buen trato de balón. Y cuando se tiene un proyecto, con calidad y homogeneidad, se tiene un gran futuro. Antes enfudarse la roja significaba no pasar de cuartos, llorar de impotencia ante injusticias arbitrales o ver como el penalti decisivo se marcha cinco centímetros por encima del larguero. Ahora, el seleccionado que acude por primera vez a una convocatoria sabe que va a llegar a lo más alto, que si hay tanda de penaltis Casillas, De Gea, Kepa y compañía estarán para pararlos, o Cesc, Deulofeu, Mata y demás, marcarán el lanzamiento decisivo.

 

Ya no hay excusas, el deporte español continúa demostrando que vamos por el camino adecuado. Que hay deportistas de élite peleando y mereciendo cada uno de sus éxitos, y que no hay futuro negro a la vista, porque la base es amplia, fuerte y está consolidada por un sin fin de promesas que esperan su oportunidad para dar una nueva alegría deportiva a su país. Un país dañado y débil por muchos costados, pero que en el deporte no flaquea por mucho que los guiñoles quieran.