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No pudo ser

 

Volvemos a rozar la primera medalla, pero se nos vuelve a escapar de las manos en el último segundo. Cuando el alemán Sideris Tasiadis cruzaba la línea de meta se esfumaban de un plumazo las opciones de medalla para nuestro representante Ander Elosegi, y con ellas la primera medalla para la armada española. Finalmente el podio queda formado por el francés Tony Estanguet, campeón olímpico en la modalidad de C-1, el alemán Tasiadis y el eslovaco Michal Martikan. Para el español, el consuelo del cuarto puesto en forma de diploma olímpico.

Dicen que el segundo es el primero de los perdedores, pero en unas olimpiadas una plata sabe a mucho y muy bien. Sin embargo, un cuarto puesto sabe a derrota, al menos las primeras horas, y por desgracia, el irundarra ya conoce esa sensación. Fue hace cuatro años, en los Juegos Olímpicos de Pekín. Repite puesto Elosegi, y repito sabor amargo. Aunque, debemos ser conscientes de la dificultad que supone conseguir esa posición, no es tan fácil como subirse a una canoa y dejar que te lleve la corriente. La competición en cualquier modalidad de aguas bravas requiere una preparación físical muy alta y una técnica innata. Por ello, debemos estar muy orgullosos de nuestro representante, que ha defendido su participación de forma excepcional.

Para finalizar, no debo olvidarme del tercer clasificado, Michal Martikan. El eslovaco ha hecho historia en el Centro Acuático de Lee Valley al proclamarse con la medalla de bronce, y convertirse así en el único hombre que ha logrado cinco medallas en sus cinco participaciones. Dos medallas de oro, dos platas y este reciente bronce son méritos suficientes como para ser considerado el mejor piragüista de la categoría C-1.