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Tropiezo decisivo

Newcastle será recordada como la ciudad que nos hizo volver al pasado. Los fantasmas del fútbol español, superados y eliminados a base de buen fútbol y trabajo, retornaron al césped del estadio Jame's Park en forma de once hondureños y un arbitro venezolano, que bien supo imitar la tan brillante actuación del egipcio Al Ghandour. Veinticuatro tiros sobre la portería defendida por el hondureño Mendoza y ninguno de ellos acabo en la red. Sin embargo, los de América Central únicamente dispararon una vez entre los tres palos, pero fueron certeros y superaron a David De Gea. A partir de ahí, remamos y remamos pero nunca alcanzamos la orilla. Era como recordar el primer partido del mundial de Sudáfrica, pero por desgracia este encuentro no tenía rectificación en los próximos.

 

El gran error de esta selección ha sido la imagen mostrada ante Japón. Ni errores arbitrales, ni mala suerte ni teatro hondureño al más puro estilo Broadway, el partido ante la selección nipona ha marcado la participación en estos Juegos Olímpicos de Londres. Los japoneses nos bajaron del “Olimpo” a la más cruda realidad en tan sólo 90 minutos y de la forma más justa. Corrieron, fueron superiores, tuvieron más ocasiones…,es decir, ellos parecían la selección olímpica de la actual campeona de Europa y del Mundo. Todas las corrientes a favor con las que contaba el combinado de Luis Milla se esfumaron de un plumazo, y nuestros rivales vieron que no eramos la tan temible selección que parecíamos -y que debíamos ser-. A partir de ahí, el cuento cambio de color, y con él nuestro futuro londinense.

 

Tomamos el billete de vuelta antes de lo esperado. Los Juegos Olímpicos de Londres supondrán un importante traspiés para el fútbol nacional, pero nada que no puedan solucionar en los próximos campeonatos internacionales, incluso estos mismos chicos. Hay jugadores de mucho nivel. No debemos olvidar que este mismo grupo nos ha hecho campeona de Europa sub-21, y que algunos de ellos formaran parte de la absoluta en el próximo mundial de Brasil. Por ello debemos aprender de esta experiencia, que nos ha bajado de la nube en la que vivía nuestro deporte rey, y borrar los malos recuerdos lo más rápido posible. Quedan muchos días de juegos, y por lo tanto, quedan muchas medallas para los nuestros.