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Welcome to London

Oro, plata y bronce. Esas son las tres palabras que tienen en su mente cada uno de los atletas que conviven durante estos días en la Villa Olímpica. Desde la ceremonia de clausura de Pekín, hace ya cuatro años, los deportistas de más alto nivel han preparado este evento con el único objetivo de premiar a su país con el metal más preciado. Usain Bolt, Ylena Isinbáyeva, Pau Gasol, Michael Phelps, Mark Cavendish, Kohei Uchimura, Roger Federer…y así un sin fin de nombres y de grandes deportistas sueñan con colgarse la medalla de oro, aunque no desprecian una plata o un bronce. Una olimpiada no es sólo un éxito individual, ni tampoco colectivo, es representar a tu país en un deporte que les apasiona y por el que viven.

 

La armada española parte con el objetivo de competir. Londres no es el evento donde tengamos que ser el máximo vencedor de los 17 días de competición. A la capital londinense debemos ir a dejar el pabellón del deporte español lo más alto posible, sin olvidarnos de nuestras carencias pero tampoco de nuestras virtudes, porque las tenemos y somos conscientes de ello. Es obvio que no podemos luchar en el medallero con grandes potencias como Estados Unidos y China, ni tampoco con la anfitriona. Pero debemos luchar contra nosotros mismos, con nuestro medallero histórico, y todo lo que signifique mejorar, bienvenido sea.

 

No quiero cerrar este inicio olímpico, sin recordar con tristeza lo que pudo haber sido. “Welcome to London” es la realidad, pero pudo ser perfectamente “Bienvenidos a Madrid”. Aquella desafortunada votación de 2005, o cuanto menos atípica, nos apeo de la lucha final por estos juegos de 2012. Ese señor que por una indigestión no pudo acudir a la decisión final, o ese botón mal pulsado que nos robó un voto, fueron elementos que nos privaron de vivir este acontecimiento en la capital, veinte años después de aquellas maravillosas olimpiadas de Barcelona. Pero no se puede vivir de lo que pudo haber sido, ni de lo que será, por lo que disfrutemos de estos JJ.OO, aunque sea desde la playa o el salón de casa.