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Telefónica no le debe nada a España

El pasado 26 de septiembre, lunes, tras mi habitual participación en la tertulia económica de las 8:15, en Gestiona Radio, me dirigí al hotel en el que suelen celebrarse los desayunos de la Asociación AragonEx.
Al atractivo de los encuentros que organiza la asociación que preside Antonio Morlanes, se le une el encontrarse a escasos 100 metros de mi despacho en la banca de inversión con la que colaboro. Esto me permite eliminar los tiempos muertos de los desplazamientos, aprovechando al máximo las mañanas.

Ese día teníamos un evento especial, con entrega de premios, actuando como conferenciante el actual Presidente de Telefónica, Cesar Alierta, aragonés, oriundo de Jaca.
La mañana se ofrecía atractiva, siempre es interesante escuchar, en un foro relativamente reducido – la presencia de medios de comunicación le dota de una proyección incontrolable – al Presidente de una de las compañías internacionales de España, pudiendo hacerle preguntas directas.

Y comenzó la conferencia

La exposición de Cesar Alierta versó sobre nuevas tecnologías y sobre lo bien que se encuentra, económicamente hablando, la compañía.

Frases como Telefónica no sabe de crisis, imputándolo a la multiplicidad de mercados en los que trabaja, no dejaban de chocar con el hecho de que el mes anterior, en los primeros días de agosto, Standard & Poor’s había rebajado el rating de Telefónica, desde “A-“hasta “BBB+”, con perspectiva “estable”, después de revisar a la baja las previsiones de crecimiento de la compañía. Parece que a la agencia no le convencen los desafíos futuros que se ha planteado el grupo presidido por César Alierta, ni en el mercado español ni en América Latina.

También expresiones como el mundo digital somos nosotros: Tenemos los recursos, los contactos y los expertos, no podían por menos que chocar con una presentación realizada con diapositivas estáticas, a nivel de usuario básico de Power point, y de esto sé un rato, que soy ese perfil de usuario.

Pero bueno, allí estábamos para dar animo a una empresa española de la que tanto se espera/ba en estos momentos duros para las economías de muchos españoles.

Y llegó el momento de las preguntas

Y yo me decidí a hacerle una pregunta, sin doblez, aunque pudiera parecérselo a los amigos de lo enrevesado, clara, directa, como suelo hacer las cosas, y así lo podrán atestiguar los que me conocen, a la aragonesa, aun mejor – o peor -, a la baturra.

Más o menos decía: “Señor Alierta, es sobradamente conocido por todos lo que Telefónica debe a España; en estos momentos en los que nuestro país se encuentra necesitado de creación de puestos de trabajo ¿Cómo justifica moralmente los EREs, y la creación de una nueva empresa en el Reino Unido, en lugar de en nuestro País?”

¡La que se armó! El desenfadado y campechano Presidente de gran multinacional, dio paso al iracundo ejecutivo internacional, ofendido en sus más íntimas convicciones.

A duras penas dejaba que se terminara la lectura de la pregunta, intentando interrumpir al moderador, las palabras se le atragantaban, hasta que por fin consiguió enhebrar su mensaje (entre nosotros, de la peor manera posible): "Telefónica no le debe nada a España

Con ese tipo de enhebrado no se podía esperar demasiado del resto, por lo que a este singular comienzo siguieron frases del tipo: Sin Telefónica no existiría internet en España y Es mentira que nuestras tarifas sean altas.

Parece que esos momento no recordaba que el pasado día 6 de julio por cuarta vez consecutiva, la CMT, proponía congelar la cuota mensual que la compañía presidida por César Alierta cobra a sus casi 14 millones de abonados.

La CMT denunciaba que la cuota, que Telefónica cobra, está por encima de la media europea, que es de 13,16 euros frente a los casi 14 euros que reclama la compañía española cada mes a sus clientes.

Parece que la memoria del señor Alierta ya no es la que era, aquella que causaba admiración a propios y extraños. La compañía Telefónica Nacional de España, hoy Telefónica, debe mucho a España y a los españoles, y con ella sus accionistas y directivos, especialmente aquellos que, como el señor Alierta, accedieron por primera vez a su cargo por virtud de una decisión política.

Telefónica no solo partió de una posición monopolística de mercado, además se quedó con la propiedad de todas las infraestructuras, pudiendo no haber sido así, obligando a sus competidores a contratar con ella, generando ingresos de los mismos y, más importante aún, información sobre estrategias.

Sin Telefónica, estese tranquilo señor Alierta, habríamos tenido internet…y más barato, ya que sus tarifas son las más caras del mercado español.

Sin Telefónica quizás los consumidores españoles de telefonía estaríamos más protegidos. Le recuerdo que existen empresas que viven exclusivamente de cobrar un porcentaje de las devoluciones sobre las cantidades que ustedes cobran indebidamente.

No se me acaban los argumentos, pero se me acaba el papel y, pido perdón por ello, con toda seguridad la paciencia del sufrido lector, por ello finalizo mi exposición

Lamentablemente el señor Alierta no supo responderme, ni intentar convencerme. Mala cosa para su imagen y la de la compañía que usted preside.

Quizás necesite usted reflexionar y corregir algo el rumbo, por su bien y el de su entidad, que no es suya.

Por cierto, señor Alierta, si necesita algún consejero realmente independiente, me tiene a su disposición.

José Barta
Profesor de Estrategias para Mercados Hostiles
Consejero de banca de inversión