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Dentro de 2.000.000 de años

Quién le iba a decir que tras todo ese tiempo sin pisar la Tierra alguien fuera a decir de él que su estudio resulta fundamental para entender la especie humana.

El amigo sediba podría ser uno de los varios eslabones perdidos. Porque no son uno, al parecer, sino varios, como varias son las ramas de la evolución. Dos millones de años después, quien esto escribe, que no tiene mucha más sesera que aquel pariente lejano, le da a la manivela cerebral y se le ocurre que de igual modo que unas especies han quedado y otras se fueron para nunca más volver, así pasa con la sociedad en su conjunto.

Herederos somos, entre otros, del Derecho romano mas no de sus bacanales; de la política griega, más no de su escuela; de la moral cristiana, más no de su lucha contra el poder. Espero que dentro de dos millones de años, cuando nos estudien nuestros parientes de entonces, no encuentren que sobrevivieron los que ahora nos ponen los grilletes y nos confunden. Ustedes y yo sabemos quiénes son. Piensen en ello este fin de semana. Eviten una herencia tan tenebrosa.