¿316? ¡Ja! Eso no es nada

Que el comportamiento de los mercados tenga que ver con lo que diga o deje de decir el Banco Central Europeo, y además dependa a la manera enfermiza en que lo haría un yonqui, solo puede ser fruto de la inmensa empanada mental que tienen quienes manejan las cuerdas invisibles del mercado, o de su todavía mayor caradura a la hora de contarnos lo que no saben, o peor, ocultarnos lo que sí saben.

Cerrar la jornada con 316 puntos de diferencia, cuando hace un año vivimos al borde de los 700 y del infarto a partes iguales, me parece un chiste, una mala broma. El sino inseparable de un país que tenía cifras récords de deuda, y que entre gestiones pésimas, pleitesías continentales y una casta política enrocada en la promesa incumplida, se ha despeñado cuesta abajo y sin frenos. Háganme caso. Es viernes. Váyanse con la familia a despejar las neuronas a donde el bolsillo les permita llegar. Lo mismo el lunes todo va a mejor. O a peor. Sea lo que sea, nadie nos lo va a contar. Les pagan para mentirnos, no para iluminarnos.

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