A 48 horas del segundo #15M

 

A ver si nos entra en la cabeza, a 48 horas del día de autos, qué va a reclamar el movimiento #15M el próximo sábado en la Puerta del Sol. Va a reclamar que no haya más Carlos Dívar que se endosen viajes a todo trapoen hoteles que quitan el hipo, salvo que salgan de su propio bolsillo. Y que no haya que esperar a que un vocal del CGPJ se juegue cargo, sueldo, prestigio y vergüenza torera por poner negro sobre blanco la corruptela.

Va a reclamar, también, que no haya más José María Barredas que acumulen existencias procedentes de compras compulsivas, y que terminan arrinconadas en un almacén. Salvo, se insiste, que salgan de su bolsillo. Y que ni uno sólo de los lacayos y estómagos agradecidos hayan sido capaces de decir ni media. Ni concejales de Arrecife que se largan un día de turismo y pasandespués 1.200 euros de móvil al Consistorio, salvo que lo pague de su bolsillo, y que el alcalde haga mutis por el foro sin decir esta boca es mía.

 

Eso y no otra cosa es el movimiento indignado. Y cuando afirmo que lo va a reclamar en Sol es porque por más antidisturbios que se dispongan para tapar la corrupción sistémica, un millar, dos millares o un cuarto de millón, cuando el rey está desnudo, está desnudo. Será más agrio, más violento o más sangriento. Pero la indignación no parará hasta que los representantes públicos se enteren de que no son inviolables. Ni sus vasallos, que aspiran a sucederles.

Y me disculpen la presunción de inocencia. Es la misma por la que se tilda de "antisistema" al movimiento #15M.

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