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La e-Administración 2.0

El año 2012, será recordado como el de los “recortes”, pero cuando al enfermo se le quita “músculo”, en vez de “grasa”, es simplemente imposible que se levante. En España no sobra sanidad, educación o investigación; lo que sobran si nos comparamos con los países líderes del mundo son: cargos políticos, asesores, coches oficiales, dietas y gastos de representación, embajadas, empresas públicas que no aportan ningún valor, etc. Lo sabemos los españoles, lo sabe “la troika” y lo saben “los mercados”… ¿Por qué nuestros líderes políticos, de uno y otro “signo”, no escuchan?…
La “marca país” es un excelente activo intangible para la creación de valor y una ventaja competitiva sostenible para un país, pues permite, entre otros muchos aspectos, captar financiación y abrir nuevos mercados para las empresas. Un importante factor de la marca país es la propia Administración Pública, donde debe primar la ética, honestidad, transparencia, integridad, compromiso y responsabilidad; para generar confianza.

La Administración responsable facilita la consecución de mejores condiciones financieras, influye en el asentamiento y creación de empresas socialmente responsables, mejora la motivación y entusiasmo de la sociedad, mejora los ratios de captación y retención de capital humano, facilita el acceso a mercados exteriores por parte de las empresas, etc. Así, la inclusión de criterios sociales, medioambientales y de buen gobierno en el sistema público y privado, así como en toda la cadena productiva y de inversiones, es lo único que puede asegurar la sostenibilidad y la supervivencia del estado de bienestar, que nunca ha corrido tanto peligro en España como ahora. Sin lugar a dudas, la mejora de la reputación de España y la confianza en las instituciones son claves para superar la actual crisis.

¿Cómo pueden ayudar las TIC a mejorar la confianza en las instituciones? El objetivo principal de la Ley 11/2007, de 22 de junio, de acceso electrónico de los ciudadanos a los servicios públicos, es reconocer y garantizar el derecho del ciudadano a relacionarse por medios electrónicos con las Administraciones Públicas e impulsar el uso de los servicios electrónicos en la Administración. La e-Administración ha permitido automatizar muchos procesos burocráticos con la Administración, favoreciendo el ahorro, la eficiencia energética y la calidad de vida.

Sin embargo, la e-Administración no ha sido empleada para favorecer la transparencia y el control de los actores políticos a través de una mejor rendición de cuentas, lo que permitiría reducir los casos de negligencia y corrupción. Tampoco ha promovido la proximidad y participación del ciudadano, debido a la escasa integración de las redes sociales en los sitios Web de las distintas Administraciones. Tal y como dijo Albert Einstein “en medio de cualquier dificultad, está la oportunidad”… así que es el momento de dar el impulso definitivo a la e-Administración 2.0, porque la situación es de extrema gravedad.