La nueva Alemania

Que lo que han dicho ayer el BBVA y anteayer la Morgan es cierto: que se acaba la tormenta perfecta y que a partir de 2014 solo nos queda subir, crecer, y ver si esta vez somos lo suficientemente listos como para generar un ciclo alcista que no termine como el último, es decir, manga por hombro y sálvese quien pueda.

 

Creo que aciertan no porque sean más listos, sino por dos motivos: el primero, porque los buenos augurios no están firmados en Moncloa, ergo son algo más creíbles; el segundo, porque cuando ya se ha volatilizado todo y solo quedan cuatro muñones privatizados y un Estado del Bienestar hecho añicos, el siguiente paso solo puede ser recuperación, o encender el ventilador, repartir excrementos y a coger los fusiles de nuestros abuelos.

Dejemos el ventilador para los que se tiran papeles de Bárcenas y preguntas inútiles en el Congreso, y pongámonos a lo nuestro que es echarle ilusión a esa maldición bíblica que es el trabajo. Y construir el futuro. Nunca lograremos volver a emplear a los seis millones de parados, no se olviden que en este país el suelo está en dos millones y dando gracias, pero al menos veremos la luz al final del túnel. Y eso, mal que bien, con la que ha caído, ya es un gran alivio.

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