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Primer año mariano

A subir impuestos y cargarlos contra las clases medias, en un intento desesperado por mantener la recaudación impositiva y frenar el déficit. Pero no sólo eso, el Ejecutivo de Rajoy ha sido incapaz de poner coto a la especulación y los abusos bancarios, lo que le ha llevado también a tener que pedir el rescate para el sistema financiero.

 

Es cierto que algunos indicadores macroeconómicos, los llamados fundamentales, han mejorado… Sobre todo las exportaciones. Sin embargo esto no es suficiente. El desempleo suma y sigue, el cierre de empresas suma y sigue, la falta de competitividad de la economía española tiene mucho camino por recorrer, y la asfixia a la hora de apostar por el emprendimiento es máxima. Todavía esperamos la famosa Ley de Emprendedores, o la reducción de cuotas a la Seguridad Social. Medidas prometidas, analizadas, y que quedaron en el tintero al albur de la crisis… Son muchos debes, pero quizá el mayor sea el de encontrar el nuevo camino por el que debe andar nuestra economía. El nuevo modelo productivo que permita a España dejar atrás el viejo y denostado ladrillo, por uno nuevo que nos lleve por la senda del crecimiento y la modernidad. ¿Cuál? Todavía debemos encontrarlo.

Tiempo tiene el Gobierno para hacerlo. Es cierto que reformas hay muchas: ley de pago a proveedores, Educación, Sanidad, lucha contra el fraude, la reforma de las administraciones… Pero todas ellas apuestan a la larga, y con la vista en 2014.  Una fecha para la que el Gobierno ha recuperado el manido discurso de “la salida de la crisis”… Lo que antes tanto criticaba en la oposición, ahora es buen argumento para el Gobierno. Y mientras tanto, a falta de nuevas ocurrencias, la apuesta de futuro es el retorno del ladrillo: la venta de viviendas superiores a 160.000 euros a cambio de una gran flexibilidad para obtener el permiso de residencia en nuestro país.

Todo sea por recuperar la fiesta que nos ha traído hasta aquí. No sé si coincidencia o no, pero el destino ha querido que el globo sonda del Gobierno, coincidiera con la petición de la patronal bancaria de construir más viviendas para otorgar más crédito y salir de la crisis… ¿Coincidencia? Yo soy de los que no creen en ella. Y a buen entendedor, pocas palabras bastan.