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Un barco a la deriva

Su consejo de administración ha anunciado esta madrugada que la sociedad presenta el Concurso de Acreedores, y que pondrá encima de la mesa un plan de negociación para saldar las deudas. Lo ha comunicado a la CNMV a eso de las doce y media de la noche, tras más de doce horas de reunión, donde se ha puesto de relieve que los problemas financieros de la empresa eran peores de lo esperado. La deuda puede superar los 2.500 millones de euros, ya que todavía no ha presentado las cuentas definitivas del cierre del ejercicio.

No lo ha hecho porque su Consejo tiene previsto pedir al juzgado de lo mercantil competente que revoque el trabajo del auditor, BDO, para a continuación contratar a un auditor forensic que revise el estado de los números durante todo el año pasado. ¿Cómo se ha llegado a esta situación en una empresa con más de medio siglo a sus espaldas? Pues habrá que analizarlo a partir de ahora, pero no cabe duda que la ralentización del consumo y el traspaso hacia las marcas blancas –que en 2011 representaban un 35% del total del sector- han hecho mella. Pero no sólo eso. También habrá que analizar la gestión del actual equipo liderado por Manuel Fernández de Sousa, para desenmarañar el entramado societario que hay en torno a la matriz del grupo Pescanova. Más de medio centenar de empresas participadas, con sedes en distintos lugares del mundo, que se han hecho préstamos y facturaciones entre ellas.

Queda trabajo por delante, pero también habrá que estudiar y analizar los procedimientos aplicados por el auditor, así como por la CNMV cuyos controles han impedido –como ya ha ocurrido en otras ocasiones- detectar a tiempo este tipo de situaciones en las empresas cotizadas.