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El BCE habla, pero no toma decisiones

La doctrina monetaria actual se ha americanizado en términos de "intervención verbal"; en otras palabras, mitigar las expectativas del mercado de forma paternalista ha sustituido la toma de auténticas decisiones en materia de política de tipos.

Intentar dirigir al mercado hacia una dirección determinada siempre acaba mal

Todo esto me recuerda a la Abeconomía durante la octava ronda de la relajación cuantitativa. Parece que todo va bien durante un tiempo muy, muy breve y es entonces cuando nos topamos con la cruda realidad. Intentar dirigir al mercado hacia una dirección concreta ahora que la Reserva Federal se encuentra en el "camino de la normalización" será como poco difícil y podría acabar incluso en debacle.

Está claro que el BCE se ha sentido acorralado hoy. El lenguaje de la Fed lo ha amedrentado: datos estables, aunque no demasiado buenos, falta de compromiso fiscal por parte de los responsables políticos, etc.

Desesperación pero sin dejar la munición

La conferencia de prensa acabó con algunas palabras bastante fuertes de parte del presidente, Mario Draghi, que insistió mucho en que esta situación no tiene precedentes, y en que no existe un límite temporal en el compromiso del BCE de bajar los tipos, aunque era evidente que por dentro estaba pensando en que éste sería otro momento estelar al estilo Draghi. Fue bastante tosco con los periodistas: Draghi estuvo cortante con los asistentes y muy agresivo. En mi opinión, su lenguaje corporal expresaba desequilibrio. Quizá esto sea un síntoma de lo que está en riesgo, pero también indicaba un cierto grado de desesperación. Supongo que el BCE considera que aún tiene margen para bajar los tipos de interés tras las elecciones alemanas.

Un paso adelante sin precedentes

La auténtica sorpresa fue la convicción con la que Draghi intentaba vender su enfoque y orientación "sin precedentes" sin apostar en serio por una comunicación más fluida.

Quizá sea yo el escéptico, pero desde que la Fed, y después el BCE y el Banco Central de Inglaterra se muestran más dispuestos a comunicarse con el mercado me fío menos de sus predicciones y proyecciones. En última instancia, lo que realmente quieren decir es: hemos hecho todo lo posible y ahora lo único que nos queda es hablarles y tratar de encandilarles con nuestras canciones y bailes.

Mientras tanto, en las calles de Europa (aunque también en EE.UU.) la gente de la calle -es decir el 80% de las personas a quienes no les interesa este cabaret- se queda pensando: ¿Qué?