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¡Caciques!

¿Qué está pasando?, ¿por qué decir la verdad de las verdades es considerado como un pecado mortal en el Partido Popular?

Lo digo, porque tras las palabras de López Istúriz se le han echado encima desde todos los lados posibles de la formación política. Tal ha sido la presión que ha tenido Antonio López Istúriz, que le han obligado a rectificar.

Hoy, por desgracia se ha demostrado que dentro del Partido Popular – de este Partido Popular – la libertad para decir la verdad, simplemente, no existe, y es más que preocupante es que el caso del señor López Istúriz, no es el único.

Hoy hemos conocido que la dirección del Grupo Parlamentario Popular ha decidido sustituir a José María Beneyto como coordinador de la subcomisión del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria, ¿cuál fue el pecado del señor Beneyto?, ¿qué ha hecho este señor para que le destituyan de su cargo?, pues decir que no hay que “excluir” una hipotética  intervención de España – es decir – a este señor le han apartado de sus funciones, sólo por afirmar públicamente que una intervención, que un rescate, no es el apocalipsis.

¿Pero a que estamos jugando? Es increíble que se den muestras tan descaradas del enorme caciquismo que existe en el mundo de la política española, en la que un miembro de un partido no tiene la libertad de decir lo que él cree. ¡Señores del PP!, en una entrevista no se le está preguntando a ustedes, se le está preguntando la opinión a un señor o a una señora, que es muy libre de no descartar un rescate sobre España, igual que no lo descarto yo, o igual que no lo descarta mucha gente.

Estos son dos ejemplos más del asesinato continuo, del cáncer prolongado al que está sometiendo el político español – los líderes políticos de este país – a la democracia, y es una pena, porque costó muchísimo conseguirla.

No es exclusiva del Partido Popular estos actos inaceptables de censura. Hace una semana observábamos las impropias imágenes en las que Alfredo Pérez Rubalcaba sentenciaba a la socialista madrileña Maru Menéndez por haber filtrado una verdad como una casa, que había (y hay) división en el Partido Socialista por el caso Bankia.

Luego están los que no hablan, directamente se niegan a ser entrevistados – aunque van de líderes del discurso – es el caso de Convergencia i Unió, que repetidamente se niega a conceder entrevistas, o Unión Progreso y Democracia quienes últimamente tienen el guapo demasiado subido.

Este es el reflejo de la democracia española, en la que todos los diputados, todos los miembros afiliados a un partido tienen la vergonzosa obligación (porque es vergonzosa…y es obligación) de repetir el discurso vacío, las palabras ridículas de los líderes políticos de este país. Y la pena por desobedecer esta orden tan cacique, tan mafiosa, es una gasa en la boca, es una censura en las palabras que puede llegar ha convertirse en la destitución de un cargo, como le ha ocurrido al señor José María Beneyto.

Y esta gente es la que nos representa, esto es lo que hemos votado – yo incluido – esta forma de hacer, es lo que se sienta en Ferráz, se sienta en Moncloa, o se sienta en el Congreso de los Diputados.

Oiga! Que bien nos iría, si hubiese más López Istúriz, más José Maria Beneyto o más Maru Menéndez, porque lo que hay: no es que no guste, es que quita el sueño a la mayoría de los españoles; y no lo digo yo (que también), lo dice la última encuesta del CIS. Tenemos una clase política que es un rebaño de ovejas, en el que cómo se te ocurra salirte de la fila, te mandan a casa con una mordaza en la boca.