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Días de uñas, días de caviar

La segunda opción, es porque el desánimo se cebe con los accionistas que optan por las ventas, por hacer caja y salgan de su letargo comprador porque ya toca, porque todo hace indicar que – durante los próximos días, durante las próximas sesiones –la impaciencia gane terreno a la espera, a la esperanza de que se produzca un repunte en los títulos, o en el selectivo en el que se haya invertido.

Ayer – tras el cierre – nos encontramos con la tercera opción, la que no entra en los catálogos, aquella opción que levanta comentarios entre analistas, tales como “esto yo no lo veía desde hace años”, o “mire usted lo siento, pero es que no le puedo decir donde está el soporte realista, no veo el suelo de esta caída”, y no se equivocan, porque asomarse hoy al Ibex, es como asomarse a un pozo en el que el fondo está muy muy negro.

Y está negro por varios factores, y está muy muy negro por la falta de muchos factores. Hay quien dice que la renta variable responde a los acontecimientos al tono, al avance de la economía, o de las voces que puedan alterar el avance de la economía. Y la verdad es que España no deja de encontrar enemigos, voces en contra que no es que ayuden precisamente, lo peor es que los enemigos los estamos ganando sin hacer nada en su contra, y eso es lo que pasa cuando uno está un poco cadáver, y pasa al lado uno que da una patada.

Patada, la que nos vuelve a dar un tipo que se está convirtiendo, y perdonen por la expresión, en la mosca cojonera de la economía española, aquel incordio con fecha de caducidad al que poder echarle la culpa de España de parte de los males que atravesamos, aquel incordio, es el presidente francés, Nicolás Sarkozy, que vuelve a utilizar a España, como ejemplo de lo que no hay que hacer – lo hace – el mandatario galo como argumento para ganar unas elecciones que se le presentan muy a contracorriente a Nicolas Sarkozy.

¿Qué ha dicho, aquel que en su día era colega de Mariano Rajoy? Pues no lanza su dardo electoral hacia el actual Gobierno…pero opta por la peor opción, afirma que si gana el socialista Francois Hollande, este hará la misma política que aplicaron los socialistas españoles y provocó un incremento en los intereses a los que los españoles pagamos ahora la deuda, que según Sarkozy es el doble al que la paga Francia.

Lo peor es la pregunta que lanza Sarkozy “¿hay un solo francés que quiera hoy para Francia el destino de Grecia o de España?, es decir, la pregunta que hace Sarkozy a los franceses es si quieren que su país se convierta en un cadáver…o en un medio cadáver.

Esto, entre otras cosas, entre las constantes dudas, e incertidumbre que despierta España desde dentro, porque esta enfermedad, va de dentro a fuera, ha producido un nuevo repunte de la prima de riesgo.
Eso si es un problema, porque en el terreno de juego de la deuda pública, de las emisiones de deuda, el que se juega el dinero es el Estado, es decir España.

En la renta variable, y de vuelta al nuevo desplome que viene detrás de muchos desplomes – muchos titulan – que el Ibex no cerraba por debajo de los 7.000 desde 2003. 2003, por cierto, cuando la economía nos daba la cara amable y nadie comía uñas en vez de caviar.