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Un Chipre rescatado

El país chipriota está pendiente de aprobar un impuesto extraordinario a los depósitos bancarios del país, que será del 6.7% para menos de 100.000 euros y del 9.9% para los superiores a esa cifra. El objetivo es que ahorradores nacionales y extranjeros carguen con el peso de buena parte del rescate, y para evitar picarescas, se ha prohibido también la posibilidad de llevar a cabo transferencias bancarias para evitar una fuga de capitales de la Isla.. 

En total se prevé recaudar casi 6.000 millones, que se sumarán a los 10.000 millones que pondrán los socios europeos a cambio, cómo no, de durísimas medidas de ajuste: reducir el déficit, aumento del impuesto de sociedades, privatizaciones y, sobre todo, conseguir que los bancos chipriotas dejen de ser la lavadora del dinero negro procedente de Moscú. Una situación que todos conocían y que, hasta ahora, parecía que a nadie molestaba. Dice el Presidente ANASTASIADIS que tenía que elegir entre la solución mala o la peor, que era la quiebra. Pero esta mala situación abre un antes y un después en el seno de los rescates de la Unión Europea.

Primero porque nunca antes se había hecho cargar a los depositantes con las pérdidas de los bancos. Pero también porque Europa se carga sus propias reglas, y vulnera la norma que garantiza los depósitos por debajo de los 100.000 euros que, en teoría, deben estar asegurados por el Fondo de Garantía. Se abre, por lo tanto, una nueva puerta nunca antes conocida en el seno europeo, que puede abrir la espita para trasladar el modelo a otros países del Sur. Bruselas niega tajantemente la mayor, pero los analistas no se fían, y hablan ya del efecto contagio que puede tener para economías como Grecia, España o Italia.