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Corralito empresarial

Desde el Ministerio de Industria se han dado algunas pistas de por dónde irán esas medidas aunque sin especificar. Seran diplomáticas, comerciales, industriales y energéticas. No es para menos. La decisión de Argentina ha supuesto una expropiación forzosa al más puro estilo de economías tan populistas como la Venezuela de Hugo Chávez. Una decisión propia de una dictadura enmascarada de democracia a la que los Kirchner ya están más que acostumbrados bajo la apriencia de liderar un régimen progresista. Una decisión que afecta no sólo a una empresa española sino a los inetreses estratégicos y por tanto de futuro crecimiento del país, ahora tan necesario. Una decisión que va contra los pequeños ahorradores y accionistas que hoy han tenido que ver como los títulos de la petrolera se han desplomado hasta un 8% en Bolsa. Y en definitiva una acción estanilista planeada desde el principio, sabremos en un futuro con qué razón, aunque ya se empiecen a conocer parte de las pistas. El ejecutivo debe responder cuanto antes y de forma contundente. No sólo están en juego los intereses de Repsol, de España o de los inversores. Sino también los de muchas empresas españolas en el país, algunas ya apuntadas directamente por la retocada Cristina como Telefónica. Sólo como dato Argentina es el tercer socio comercial de España en Latinoamérica y en los últimos años les hemos comprado el doble de lo que nosotros les hemos exportado. Es hora de buscar otros mercados, es hora de verdaderamente dejar de invertir en el país para dar un escarmiento a los que con la exscusa de defender al pueblo lo conducen a la ruina. Es hora de responder al corralito empresarial del gabinete estético del ejecutivo Kirchner, a los labios de una y a los ojos del otro.