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La desinformación estadística sobre la vivienda en España

Lo primero que me sorprendió fue la falta de estadísticas mínimamente fiables, fruto en parte de la actitud manifiestamente ocultista de muchos de sus protagonistas, y en parte de la negligencia e inconsciencia de las distintas Administraciones con responsabilidad en el sector.
Desde Intec Consultores realizamos un importantísimo trabajo, con un esfuerzo desproporcionado para nuestra capacidad económica. Compramos Bases de Datos al Catastro, solicitamos innumerables datos sobre operaciones de compraventa en los Registros de la Propiedad Inmobiliaria, y nos frustramos intentando que las Comunidades Autónomas nos aportaran datos sobre los alquileres realizados, cuyas fianzas se depositan en las mismas, junto con los correspondientes contratos de arrendamiento.
Y con esos trabajos tan condicionados – y costosos para nosotros – conseguimos la mejor información, en aquel momento, sobre subsectores como el de oficinas, locales comerciales, etc., que publicábamos cuatrimestralmente, de manera gratuita. En 1990 alertamos sobre la crisis de 1992, y en 2003 avisé, en un informe publicado como "NOTA SOBRE SUELO Y VIVIENDA. EN FUNDACIÓN ENCUENTRO 2003" sobre la que estalló en 2008.

Las Administraciones Públicas han destinado posteriormente muchos millones para “mejorar las estadísticas” sin demasiado éxito.

La situación actual es de una falta de credibilidad internacional sobre nuestra información estadística en el sector inmobiliario.

Esto hace que los referentes sobre nuestro país terminen siendo los analistas financieros internacionales.

Según afirma la agencia de calificación Fitch, las viviendas embargadas en España, por los bancos, registran una depreciación media del 50% respecto a las tasaciones aplicadas en el momento de conceder la hipoteca: Fitch llega a apreciar una "aceleración" en esta caída de precios, que en el año 2012 ha llegado hasta el 65% de la valoración original.

Este dato no es demasiado sorprendente, dado que la última reforma financiera fijaba un recorte medio del valor, sobre las viviendas adjudicadas a los Bancos, del 54,2%. Y la mayor parte de las ventas las están realizando estas entidades, dada la urgencia que tienen en deshacerse de dichos activos y la continua caída del poder adquisitivo de la mayoría de los residentes en nuestro país.

Si lo que sí parece sorprendentemente es que, según Tinsa, tasadora inmobiliaria líder del sector, el precio medio de la vivienda acumula un ajuste que oscila entre el 39% y el 42%, desde los importes máximos alcanzados antes de la crisis; claro que el premio al “desconcierto” se lo lleva el Ministerio de Fomento ya que, según sus estadísticas, el precio medio, entre el Primer Trimestre de 2008 (precio máximo de referencia) y el Tercer Trimestre de 2012 (último dato publicado), experimenta una caída de 24,86%.

Y otro problema no menor es el de la determinación del “stock” real de viviendas en venta.

La agencia Fitch calcula que actualmente se encuentran pendientes de venta cerca de un millón de viviendas nuevas, además de otros 200.000 pisos embargados, al margen de un número desconocido de acuerdos de dación en pago. Desde luego, a mí personalmente, esta cifra, que supera el millón doscientas mil viviendas en venta, no me resulta nada escandalosa. Y queda muy lejos de las 700.000 viviendas que Gobierno y Asociación de promotores insisten en repetir año tras año.

El problema de generar confianza es que esta no se puede imponer, se gana, y una de las claves es la veracidad de la información que se proporciona. Esta virtud está muy lejos de figurar en los reiterados datos oficiales que se proporcionan a los mercados.

Y esto se produce en un País que tiene datos de campo suficientes como para obtener las mejores estadísticas de occidente. NO EXAGERO UNA MILESIMA. Y con costes reducidos; por supuesto inferiores a los millones que se han derrochado realizando el paripé de las estadísticas que sufrimos, y puedo probarlo.
¿Será que no interesa mostrar la realidad?