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Donde dije digo, digo Diego

Algunos dirán que en agosto,  los resultados han sido favorables, ya que las ventas aumentaron un 3’4%  respecto al mismo mes del año pasado, pero este incremento es anormal, debido que el día 1 de septiembre entraba en vigor el aumento del IVA, del 18 al 21 %, y cerca de 10.000 avispados adquirieron su vehículo nuevo anticipándose a la subida, lo que significó ese aumento en las matriculaciones.

Ante este panorama, el Ministro de Industria, José Manuel Soria, poco después de haber tomado posesión de su cargo, hizo unas declaraciones en las que dejaba abierta la puerta a ayudas para la compra de automóviles nuevos, lo que supondría un importante refuerzo a la industria y al comercio de automoción. Pues, bien. Hace unos días el Ministro Soria se desdecía de aquellas declaraciones, afirmando que no habrá ningún tipo de incentivos para la adquisición de coches nuevos, o sea, “donde dije digo, digo Diego”, lo que da al traste con un posible repunte del mercado automovilístico español. Los fabricantes, calculan que a final de año se habrán vendido en España, cerca de 700.000 unidades de automóviles, una cifra paupérrima para una nación como España, que tiene en su territorio varias fábricas de vehículos de diversas marcas, cuya supervivencia, ahora mismo, se debe a la exportación, cuando su principal soporte debería de ser el mercado interior.

Somos conscientes de que España está en un momento económico difícil, con más de cinco millones y medio de parados y que  hay que tomar medidas para que vuelva a florecer el trabajo, pero, si no se reactiva la confianza, no se estimula el consumo, no se facilita el crédito a las familias,  la industria automovilística en España desaparecerá y quedará como una anécdota. Y mientras, el parque automovilístico español continuará siendo uno de los más obsoletos de Europa, con los consiguientes efectos de más contaminación y menos seguridad vial y, eso, nos puede costar muy caro, tanto en vidas humanas como en euros.