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¿A qué esperamos?

Quien no resiste las necesidades y las exigencias actuales son las normas que regulan el proceso electoral y las actuaciones post-electorales. Es verdad que la ley es un elemento rígido en sí mismo, y que debe regular procesos objetivos y generalistas, pero también es verdad que la voluntad, las necesidades y las exigencias de la sociedad están por encima de los corsés legislativos y que estos deben amoldarse en aras al bien  común  y no a favor de quienes quieren atarse al poder, aunque sea por unas pocas horas más.

Esas pocas horas, son ahora muy largas y nos están sumiendo en lo profundo de un pozo infinito. ¿Podría sacarnos del pozo algún mago de la política? En política o en economía no existen las varitas mágicas.

Existen las grandes y poderosas varas que miden a los demás por el único rasero de su provecho y sobre todo de su provecho a medio plazo. Nosotros nos quejamos porque nadie en este país tiene esa vara grande y poderosa. Los que sí la tienen están encantados viendo como todos los demás bailan y su ritmo y beneficio.

Europa ha pagado muy caro las consecuencias de una Alemania poderosa y ambiciosa, y no hay que olvidar que la Historia está formada por ciclos que siempre se repiten. “Ahora no va a pasar nada de eso”…”O sí”, como diría nuestro futurible presidente, si es que algún día los perdedores toman la decisión de ir recogiendo sus despachos.

¿A qué esperamos? La bolsa no espera, la denominada Unión Europea no espera, los mercados no esperan, el paro no decrece y el ciudadano ya no aguanta. A pesar de eso José Blanco insiste en que los plazos se alarguen casi a la eternidad y Rajoy (seguramente aterrado por la que se le viene encima) no planta batalla para sentarse lo antes posible en la Moncloa.

¿A qué esperamos? Para convencernos de que nuestro modelo de vida se ha agotado y tenemos que interiorizar otros sistemas de consumo, de gasto, de inversión, de ahorro e incluso otras formas de relacionarnos tanto en el ámbito laboral como social. No pensemos que era mejor lo de antes, porque nunca lo que fue, será superior a lo que vendrá.

¿A qué esperamos? para actuar. No pensemos que mirar desde la observación pasiva nos va a solucionar la crisis estructural de una sociedad que agoniza delante de nosotros. Formamos parte de esa sociedad y por ello nos veremos arrastrados en su caída.

¿A qué esperamos? para exigir a los que nos gobiernan y nos gobernarán que por fin cumplan con sus obligaciones de líderes y decidan, gestionen, administren, motiven, organicen y visionen, en lugar de pelearse como niños en los hemiciclos por ver quién tiene la mejor colección de cromos.

De verdad: ¿A qué esperamos?