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La famosa pescadilla

La subida de impuestos supone menos poder adquisitivo para los españoles, y por tanto menos gasto y menos actividad económica. Ello redundará en menos empleo, y por lo tanto, menor recaudación por IRPF. Y a menor empleo, menor consumo y, por tanto, menor recaudación por IVA. Vamos, que ya tenemos la pescadilla más famosa de España: la que se muerde la cola.

Cuando el PP llegó al poder, en 1996, fue haciendo sucesivamente varias bajadas de impuestos, para así impulsar la actividad económica. Ello redundó, con los años, en unos niveles de empleo nunca vistos y unos crecimientos económicos sostenidos, si bien contribuyó a inflar la burbuja inmobiliaria, ya que los tipos de interés del BCE eran muy bajos.

Tras años de crédito fácil y consumo exagerado, en los que los españoles hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, ahora nos ha tocado apretarnos el cinturón. ¿A todos? No, a todos no. Porque los españoles de a pie hemos ido apretando sucesivamente desde hace tres años. Pero el sector público sigue sin apretarse el cinturón de verdad.

Todavía seguimos viendo noticias como la que aparecía hoy en un medio, que decía que Valeriano Gómez aprobó 152 millones de euros en subvenciones el último día en el cargo de ministro de Trabajo. El Gobierno ha aprobado medidas de contención del gasto, pero, a falta de la presentación de los Presupuestos Generales del Estado, en marzo, habrá que ver si realmente aprietan el cinturón a las subvenciones a sus propios partidos, a los sindicatos, a los asesores externos, a los coches oficiales, a los informes exteriores.

El margen de confianza es escaso por todo esto que he mencionado. Las subidas de impuestos no generan optimismo, y menos en los españoles, necesitados de buenas noticias después de tres años de malos presagios. Sí es verdad que hay que reducir el déficit público, porque si no, redundará en más deuda y más intereses. Pero prefiero que se recorte del gasto inútil y no del españolito medio: cinco millones no consumen porque están en paro, y ahora nos sumaremos a la Ley Seca los que nos vemos afectados por la subida de impuestos. Creo que hay un camino alternativo.