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Fragilidad de nuestro sistema energético

Por ahora continúan las escaramuzas entre las dos partes, aunque parece que el asalto a la planta ha dejado, de momento, cerca de 30 fallecidos, 7 de ellos occidentales. Una operación que ha escocido, y mucho, entre los países de origen de los secuestrados, ya que consideran que ha habido un gran oscurantismo por parte de Argelia a la hora de llevar a cabo el rescate.

 

Todo está pendiente de un hilo, pero allí también existe el temor a que grupos similares al que mantiene tomada la planta, puedan hacer lo mismo en otros lugares del país… Una zona donde España –y nuestras empresas- tienen grandes intereses económicos. Hablamos de Repsol, Cepsa, Técnicas Reunidas, aunque también hay constructoras como ACS u OHL y otras menores dedicadas a maquinaria industrial, ingeniería y transporte marítimo. Por el momento se mantiene la tranquilidad, la actividad continúa, pero si la cosa se complica no se puede descartar que la actividad pudiera suspenderse y se evacúe a los empleados como ya se hizo en el conflicto libio.

Pero la importancia de Argelia –y de su estabilidad política y civil- viene también dada por su condición de principal suministrador de gas a nuestro país. Si bien el suministro a España está garantizado, no hay que olvidar que el 40% del gaso que circula por nuestras casas proviene del país magrebí. En concreto por el gasoducto que llega a ttravés de Marruecos y el Estrecho de Gibraltar. Y por el Medgaz, que une la costa almeriense con la argelina. Exteriores asegura estar tranquilo, ya que sostienen que los terroristas no tienen capacidad de destruir infraestructuras, pero sí que ya ha empezado a contactar con el resto de suministradores por si hubiera algún tipo de problema.

 

Delicada situación la que se vive en Argelia. Y que viene, una vez más, a demostrar la fragilidad de nuestro abastecimiento energético que, se ve amenazado, en cuanto hay algo de inestabilidad en cualquiera de los países que nos suministran. De ahí que sea importante para España en particular, y Europa en general, plantearse de una vez por toda la política energética que quieren llevar a cabo en los próximos años, con intención de reducir la dependencia del exterior.