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Estamos gobernados por incompetentes

Que los accionistas y bonistas de los bancos asuman las pérdidas de su entidad es razonable como en cualquier otro tipo de empresa, pero que obliguen a los clientes (depositantes) a asumir las pérdidas de su proveedor es, cuanto menos, surrealista.

Según Dijssebloem (que además es Ministro de Finanzas en Holanda, no se lo pierdan), si este nuevo sistema de bail-in (pérdidas en los depósitos y en los acreedores) se generalizara, no sería necesario la acción del MEDE, fondo de rescate dotado expresamente para salvar a Estados, aunque al final acabó aceptándose que sus fondos servirían para resolver problemas de recapitalización de los bancos europeos de forma directa.

Lo que hicieron por la noche, dice, fue reducir los riesgos en el sistema financiero de Chipre, primero haciendo responsables a sus socios (los accionistas), luego a los acreedores, y si fuera necesario a los clientes con depósitos superiores a 100.000 euros. Es cierto, es justo lo que ha declarado a Financial Times y a Reuters.

Además añade que esta medida es positiva para calmar a los mercados financieros ya que ahora no serán los contribuyentes los que acarreen con los costes de salvar a un banco (empresa privada), sino los depositantes (sus clientes). En fin.

Cada día nos levantamos con variaciones sobre la demente decisión de robar a los depositantes en Chipre una parte de su legítimo dinero. Primero con la eufemística denominación de “impuesto”, luego “tasa extraordinaria”, después “confiscación” y finalmente “quita”,… como si un cliente de un banco fuera un simple proveedor. Pues no, es el cliente, el dueño legítimo del dinero que tiene depositado. Yo deposito mis ahorros en un banco porque me ofrece el servicio de guarda y custodia del mismo, y no por otro motivo.

Yo pago por un servicio que está perfectamente detallado en un contrato firmado y sellado. No puede haber un incumplimiento del mismo, o la seguridad jurídica será un chiste.

Temiendo una revolución, al final la propuesta se convierte en la más estúpida de los populismos: habrá “quita” (robo) a los que tengan depósitos de más de 100.000 euros. Y se habla nada más y nada menos que del 50%. O sea, castigar a los ahorradores. Tenía un concepto diferente de un chipriota (el mismo que tengo de un europeo medio); pensaba que iban a defender lo que es suyo, pero al final el populismo parece que se abre paso. No parece tan malo castigar a los más pudientes.

Tal como indiqué la semana pasada en “El acuerdo de rescate de Chipre será un completo desastre para la Unión Europea”, el problema de fondo no es básicamente que la medida sea justa o propia de un cuatrero, sino el problema fundamental es la enorme desconfianza que genera en todos los ciudadanos europeos respecto a su legítimo dinero, hacia sus gobernantes y hacia el propio sistema. Más aún, la desconfianza en Europa por parte del resto del mundo.

¿Alguien se puede tomar en serio a un grupo de países que pretende liderar la economía mundial si se lleva a la práctica esta medida?

¿Qué le digo mañana a los clientes que me pregunten que qué les recomiendo hacer respecto a sus depósitos?

Que el Presidente del Eurogrupo haya rectificado el mismo lunes por la tarde después del desplome de las bolsas, no sirvió para apaciguar los ánimos, sino que esa postura vino a demostrar que estamos gobernados por incompetentes.

Manuel Caraballo Callero
Economista