Hurtan, Urdan, Untar, Hundir

Que digo yo, y si no es así se me perdone por errar el tiro, que el señorito de algo tendría que vivir, ¿no? Ya, ya sé que como deportista de élite debió hacer su montoncito y que como Princeso consorte tendría su asignación y tal. Pero oigan, que esa asignación es del erario público, del mismo bolsillo que salen los colegios y los hospitales, y los centros de salud, y las comisarías, y los cuarteles de la Benemérita. Y a poco que hayan pisado uno últimamente sabrán que tamañas infraestructuras están entre el “mírame y no me toques” y el “virgencita que me quede como estoy”.

Así que menos agobio a don Iñaki, pardiez. Si yo fuera él, cosa que no me ha tocado en la lotería de la vida, habría hecho lo mismo. Diez mil leureles del ala por ir a una reunión… ¿les parece mucho? A mí me parece tan de pordioseros y poca cosa como los créditos de 48 binladenes que a Pío García Escudero se le olvida que tiene que declarar. Para el dinero que se mueve en ciertos ambientes, eso es calderilla. Manía con perseguir a los ricos, oigan.

Nota aclaratoria final: si les parezco ingenuo, es que no han notado el sarcasmo. Por si acaso, lo digo.

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