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La inocencia de los musulmanes

En la propia ciudad de Karachi  la turba  se ha enfrentado masivamente a la policía para mostrar su indignación contra una película rodada en  Los Ángeles, y colgada en You Tube, llamada “la inocencia de los musulmanes”.
La neurobiología afirma, cada vez con más contundencia, que la función básica del cerebro  es mantener al individuo vivo y en constante contacto con el medio que le rodea.  La primavera  y el invierno árabe, nos han saturado de imágenes  de la violencia de las masas musulmanas,  y su insoportable desprecio por la vida humana, que  nos hacen preguntarnos, si los presupuestos  científicos de la neurobiología no tengan algún tipo de excepción.

En 1911 se incendio en Nueva York la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist  en la que murieron 146 trabajadoras inmigrantes de origen judío e italiano.  La causa del elevado número de muertos, igual que en Karachi en septiembre 2012, fue la imposibilidad de abandonar los edificios, pues, en ambas fábricas,  los dueños  habían cerrado las salidas con barrotes para evitar robos de género textil.

El impacto de la tragedia de Nueva York en 1911 fue enorme tanto en EEUU, donde se cambiaron las leyes de seguridad y salud  laborales, como a nivel mundial donde esta tragedia llevo a la creación del Sindicato Internacional  de mujeres trabajadoras textiles, y se convirtió en el eje  de las celebraciones mundiales del Día Internacional de la Mujer Trabajadora cada 8 de marzo.

101 años después de la tragedia  ocurrida en Manhattan, y a la vista  de  la nula repercusión que los trabajadores quemados por el fuego en Karachi, deja en sus conciudadanos y en sus  leyes,  habrá, tal vez, que compartir con Martin Amis,  que hay una gran distancia moral entre los ciudadanos de las democracias occidentales y los  seguidores  del islam ofendidos por un video en You Tube, pero no por trescientos obreros  abrasados el día del cobro de la nómina.

El pasado mes de agosto  Apple se convirtió en la empresa más valiosa del mundo de todos los tiempos, cuando su acción alcanzó un valor de 600 dólares. Esto significa que  los aproximadamente 500.000 empleados de Apple producen tres veces más  valor añadido que los 80 millones de habitantes de Egipto, cuyo P.I.B. es un tercio del valor de la empresa de Cupertino.  Tim Cook, sucesor del carismático Steve Jobs es el actual presidente de Apple, que no hubiera podido presentar el  iPhone5 en  Riad, Teherán o Jartum porque las leyes de estos estados le condenan a muerte.  En este caso la distancia moral, entre nosotros y ellos, a la que alude Martin Amis, se llama  CIVILIZACION  (sin Alianzas).

El Shah de Iran, Mohamed Reza Pahlevi,  fue un autócrata modernizador, aliado de EEUU,   que prohibió por la fuerza l uso del velo islámico para las mujeres,   e implantó el sufragio femenino. No obstante,  en 1978 el presidente de EEUU Jimmy Carter  le pedía que abandonara el poder  dando paso a  una revolución que en menos de doce meses  fue abducida por el clero chiita. 33 años después  las mujeres iraníes han vuelto a la edad media, mientras que el mundo está a punto de enfrentarse a una potencia nuclear gobernada  por fanáticos sin control, que salmodian sin cesar un siniestro  “YES WE CAN” alrededor de sus centrifugadoras nucleares.

Barak Obama, premio Nobel e la Paz como Jimmy Carter, sin duda ha querido desde el principio de su mandato emular los disparates del cultivador de cacahuates. En junio del 2009 se fue a ver al aliado y autócrata  Hosni Mubarak  y lanzo un discurso  que tenía la intención de abrir una nueva etapa en las relaciones entre EEUU y el mundo musulmán, basadas en el respeto mutuo.  Pero la sociología es muy correosa, y  al año siguiente un informe del prestigioso  Instituto PEW, presidido por la antigua Secretaria de Estado de EEUU Madeleine Albright revelaba que  la sociedad egipcia  estaba a años luz del respeto  a los derechos humanos que es común en las democracias occidentales.  Los egipcios  inmediatamente antes de derribar la tiranía de Mubarak  se mostraban en un 84% a favor de la pena de muerte para los apostatas, en un 82% a favor de lapidar a los adúlteros  y  en un  77% a favor de la amputación de miembros por robo. Este último ítem le produce sudores
fríos a
Sánchez Gordillo que,  sin duda, a pesar  del pañuelo palestino que lleva al cuello,  agradece el resultado de la batalla de las Navas de Tolosa.

Dos años después del YES WE CAN  de Obama en El Cairo, lo único que ha ocurrido en el mundo musulmán es que la violencia ha cambiado de bando.  La primavera árabe ha caído en manos  de los extremistas religiosos, exactamente como ocurrió en Irán en 1979.

Una de los gestos  más innobles que ha tenido  La Casa Blanca  tras el asesinato de su embajador en Libia, Chris Stevens,  ha sido pedir a Google que retirara le video, “la inocencia de los musulmanes” de You Tube, Pero, afortunadamente la empresa de San Francisco  ha dicho que no.

Pero, tal vez,  el más patético intento de acercamiento de Obama al mundo musulmán,  durante el discurso de El Cairo en 2009, fue cuando aseguro que en EEUU se protegería el derecho de las mujeres musulmanas americanas a llevar velo. Seguro que  esta frase hizo blasfemar en la tumba a Katie Scarlett O’Hara en descanso georgiano  de los Siete Robles.

Afortunadamente la sociedad civil americana nos da emprendodoras como  Jessica Scorpio, que con 24 años  acaba de conseguir 14 millones de dólares para su start up  Getaround, que es una plataforma que permite que los particulares se presten el coche unos a otros cuando no lo usen. Y cuyo objetivo social y estratégico es disminuir el número de coches en circulación. Y por ende,  el consumo de petróleo, la única forma de pinchar “la burbuja negra” del petróleo que es el sustento de los regímenes musulmanes mas opresivos.