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Jugando a los recortables públicos

 

Un movimiento que viene a demostrar varias cosas.

La primera, que no hay confianza en este momento para acometer nuevos proyectos. 

La segunda, que los empresarios todavía no saben hacia dónde mover sus fichas para reinventar el tejido económico de este país,  una vez que el modelo del ladrillo ha quedado hecho pedazos.

Esta situación obliga a generar confianza, y para ello es necesario también que las Administraciones prediquen con el ejemplo. Se reclaman esfuerzos a los ciudadanos, pero no  puede permitirse  la existencia de más de 4.000 empresas públicas que ocultan una deuda superior a los 50.000 millones de euros.

Todos los pasos que se den en el sentido de acabar con este tipo de situaciones serán bienvenidas, no sólo por los ciudadanos, si no también por los inversores que comenzarán a disipar dudas sobre nuestro país.