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La Justicia no es de los jueces

Somos así de deliciosamente hipócritas y meapilas. Kim Jong-Il, malo. Fidel Castro o su hermano, diablos malos malísimos. Los sucesores de Chávez, peores que demonios. Zapatero el mismísimo Satanás por llevarse bien con todos ellos, dicen quienes gustan de juzgar sin el incómodo testimonio del acusado. Pero Xi Jinping, que es el presidente chino, es tan bueno que ni su nombre sabemos. Y con él todos los anteriores. Son intocables e inmarcesibles. Bueno, marchitarse se marchitan, pero en su marchitarse no se les puede incomodar.

El Estado español, de rojo o de azul, ha venido consintiendo que nuestros jueces, empezando por ese Garzón cuya inhabilitación es vergüenza internacional, le apretaran las pilas a los dictadorzuelos caídos en desgracia. Le empezó a escocer cuando se metieron con los primos israelíes, que a los amigos de los amigos no se les toca. Y ahora va a reformar la ley para que los señores magistrados no puedan meter mano a la dictadura china. En una palabra, les van a recordar que Montesquieu está muerto, y que el juguete no es suyo, sino de la mafia gobernante.