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Nada justifica la violencia en las manifestaciones

Barricadas ardiendo, coches y contenedores quemados, mobiliario urbano destrozado, cargas policiales… Son las imágenes que hemos visto en Barcelona durante una protesta estudiantil. Vienen a demostrar cómo determinados grupos políticos y sociales buscan helenizar las calles españolas. No me cabe duda de que el descontento social por los recortes, ese apretarse el cinturón que nos piden desde arriba, va a provocar un auténtico crujir de dientes.

Sin embargo, la sociedad española es lo suficientemente madura como para protestar y defender sus derechos sin dañar la imagen del país. Una radicalización de esas protestas, sólo dañará la credibilidad del país, traerá desconfianza y ahuyentará a los turistas. Una de nuestras principales bazas de ingresos.

Por eso es importante que se cuide el lenguaje que desde determinadas instancias se utiliza a la hora de llamar a protestar a la gente en la calle. Está bien la movilización, pero nunca debe justificarse ni alentarse una revuelta que pueda ir en contra de los intereses de España para conseguir unos u otros intereses.