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Y lo de los 27 también

Van Rompuy sigue en su empeño por reducir en 80 mil millones las cuentas, pero ya no tanto en Agricultura y Fondos regionales, si no en otras partidas. Y además ofrece a España un cheque específico en estas materias de 2.750 millones para paliar los efectos del tijeretazo. Sin embargo, no contenta a nadie, ya que el Reino Unido y Alemania siguen considerando que es necesario profundizar aún más en las rebajas.

 

Europa muestra una vez más sus vergüenzas al mundo. Una unión que debe servir para que los 27 hablen con una sola voz en el mundo, y conseguir músculo para competir en el exterior es, en realidad, un mercadeo de intereses particulares. Muestra de ello son las negociaciones a las que estamos asistiendo, donde más que unos presupuestos, parece que estemos en un bazar.  Y todo ante el temor de tener que volver a casa y decir que nos han dejado sin fondos para este sector o sin subvenciones para el otro. Ése es el problema de crear una estructura supranacional sin poder decisorio ninguno. Una estructura supranacional que gestiona un dinero que reparte en función de las presiones recibidas en cada momento. Y si no nos gustan, se veta o amenazamos con marcharnos del club comunitario como ha hecho el Reino Unido. Que sólo busca mantener su cheque compensatorio por el dinero destinado a agricultura que reciben el resto de países.

Ahora, que el problema radica también –como decíamos ayer en nuestra reunión de Primera Hora- en otro aspecto importante: las políticas internas de cada país, que han estructurado el crecimiento de distintos sectores en función de las subvenciones recibidas. Beneficios para todos, menos problemas para todos, hasta que llega el momento de la realidad: contribuir con más de lo que uno recibe… ¿Y en ese momento? Pues en ese momento estamos, en el que lo mío es mío, y lo de los 27 también.