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La ministra y la crisis

Tampoco me venga  a lloriquear porque las previsiones de Bruselas son malas. Que no nos quieren. Que nos pegan. Que nos acosan. Pamplinas de cargo superado por las circunstancias, pero no de representante digna de la ciudadanía. Diga usted la verdad, y de paso desmienta a todos sus antecesores, socialistas por cierto, que dijeron lo mismo que usted. Es decir, que la cosa no es tan grave y que no pintan bastos.

Háganos un favor a sus sufridos administrados y llame al pan, pan, al vino, vino, y al león, león. No nos repita que quienes mandan en ustedes (porque ustedes no mandan un pimiento, y lo sabemos), no tienen sed de sangre de trabajador despedido y sin cartilla de desempleo. Y hágase un favor a usted misma pasando a la historia como una política honesta. Se le acabará el chiringuito, sí. Pero hará historia. Que hasta ahora no se lo ha ganado.