No me gana ni Goebbels

Con la de trágalas y goles que llevamos colados a la ciudadanía como para ponernos ahora temblones por una fruslería como esa. Dijimos que no abarataríamos el despido, y nos faltó el tiempo para dinamitar la legislación laboral; dijimos que no subiríamos los impuestos y asalariados y autónomos, por partes iguales, se han comido la tostada; dijimos que la amnistía fiscal era una aberración, y lo primero que hicimos fue lamerle la punta del zapato a los estafadores patrios.

 

Y con todo ese historial, ganado a pulso en un año y en un record mundial de democracia a base de decretos leyes, ¿creen ustedes de verdad que yo, ministro, me iba a poner a envainármela? Anda que no hay métodos para sacudirse a las cucarachas pensantes. Por ejemplo, encargar un arma biológica que se propagara por los hospitales públicos. No digo que lo haría, pero vaya, que puestos a difamar a mí no me gana ni el mismísimo Goebbels. Así que mucho ojo conmigo.

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