Noticias

Aquí no paga ni su padre

@gonzalogiraldez

Lo dice el Presidente del Gobierno, algunos Presidentes de bancos y de otras compañías del IBEX e incluso abren sus ediciones con esta canción algunos prestigiosos medios de comunicación. Ojalá. Me apunto a aumentar el volumen de esa canción. Cuantos más nos creamos que de ésta vamos a salir pronto, antes lo haremos. Estoy convencido de ello.

Sin embargo uno de los efectos graves que está generando esta maldita crisis son los pagos, o mejor dicho, la ausencia de pagos. “Aquí no paga ni su padre”, me decía el otro día un conocido empresario. Las empresas no pagan a sus proveedores, muchas tampoco lo hacen a la Seguridad Social, la Administración sigue siendo la primera generadora de quiebras y de parados porque paga tarde y mal, los bancos no cobran y se ven obligados a refinanciar hasta el infinito, y en muchos casos hay trabajadores que, además de haberse bajado el sueldo, tienen un retraso en el cobro de sus nóminas de varios meses. 

Esta situación, con los años que está durando esta crisis, se ha convertido en crónica. Ni la ley de Morosidad, que está apunto de cumplir su tercer aniversario, ha podido hacer nada para evitarlo.

Hoy el problema principal no es vender, es cobrar. Si una empresa no cobra es imposible que genere riqueza ni empleo. Por eso los departamentos de cobros son de los pocos que han aumentado su plantilla y los despachos “especializados” en morosidad han salido como setas.

Cuando acabe esta maldita crisis nos chocaremos de bruces con un problema que muchos se están empeñando en ocultar y que a su vez, es la que lo está alimentando; el impago. Si queremos de verdad que el “run-run” del final de la crisis sea una realidad, deberíamos empezar por lo básico, pagar los productos o servicios recibidos, así de sencillo.