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Only good news. Gracias

Lamentablemente, los que por suerte o desgracia nos ha tocado por vocación analizar la economía, aún reconociendo cierto hartazgo en los acontecimientos, especialmente los políticos y la toma de decisiones demenciales, no nos queda otro remedio que denunciar los errores y problemas que vemos y proponer soluciones para su corrección en aras de ayudar a salir del agujero en el que nos encontramos.

En Diciembre de 2011 tuve la suerte de poder acceder a un interesante artículo de Kenneth Rogoff (Catedrático de Economía y Política en la Universidad de Harvard, ex-economista jefe del FMI, y junto con Carmen Reinhart, autor del libro “This Time is Different”) en Project Syndicate que tituló “Is Modern Capitalism Sustainable?”, en el que resumía de forma muy clara los temores que muchos analistas tenemos sobre el futuro de nuestro sistema económico. Ese artículo siempre está en mi mente.

Pues bien, uno de los temores de ese economista es que las diferencias de ingresos en los países más desarrollados se están acentuando de forma importante. Apenas dice algo sobre el progresivo deterioro de la clase media, que sí traté yo en profundidad hace unos meses en “La desaparición de la clase media”, y que es consecuencia de lo anterior. Un hecho realmente preocupante para nuestro modelo de organización y de vida.

Si en Europa estamos escandalizados con las informaciones de concentración de riqueza en EE.UU., nos podemos preparar para el próximo informe que está a punto de ser publicado por el Banco Central Europeo. De momento tenemos las estadísticas de Austria, un país que podríamos calificar como eficiente desde el punto de vista económico y justo en lo social, donde oficialmente el 5% de su población acumula el 50% de la riqueza, mientras que el 50% de la ciudadanía posee sólo el 4% de la misma. Además, un 10% de su población declara que posee menos de 1000 euros netos (descontada la financiación). Esos son datos para el bienio 2010-11, y todos sabemos que la concentración de la riqueza desde entonces se ha ido incrementando y que la clase media ha ido perdiendo relevancia.

Para el caso de Alemania, de 1998 a 2008, el 10% más rico pasó de poseer del 45% al 53% de la riqueza del país, mientras que el 50% de su población pasó del 4% a nada menos que el 1%. Y la situación en los últimos años ha empeorado.
No hay que ser muy astuto para entender que esas diferencias son aún mayores para el caso de los países de la periferia europea.

Aquí se presentan dos problemas adicionales cuando estos datos sean publicados en su totalidad:

Alimenta la oposición interna de los países contribuyentes netos de la Unión, en el sentido de presionar para resolver sus problemas sociales internos. Lo cual nos afecta de lleno como país receptor neto. Y con la que tenemos encima.

El lapso entre países rescatadores y rescatados no es tan grande como podría parecer hasta ahora, de tal forma que podría dar una orientación diferente a los presupuestos de toda la Unión Europea.

O sea que, se mire por donde se mire, las noticias son muy malas para nosotros.

Insisto, la situación en los últimos años ha empeorado.

De momento, eso de “Only Good News. Gracias”, nada de nada.

 

Manuel Caraballo Callero
Economista