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La participada salva a su accionista

 

Los accionistas de Sacyr respiran más tranquilos después de que Repsol haya comprado el 10% de sus propias acciones que controlaba la constructora. Lo ha hecho por un monto total de 2.500 millones de euros que, sin embargo, suponen unas minusvalías de cerca de 900 millones. Pierde dinero Sacyr, pero a cambio logra la refinanciación de los 5.000 millones de crédito vivo que todavía quedaban pendientes. Ahora ya sólo queda la mitad, y se abonará de aquí a 2015. Además, la operación resulta favorable para Repsol que consigue neutralizar el avance de Pemex, y ahora podrá elegir al socio que más le convenza para colocar el 10% que acaba de adquirir.