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Cómo pasa el tiempo

365 días en los que hemos visto subir y bajar la prima de riesgo, crecer el número de parados, dudas sobre la efectividad del esfuerzo. Pero el caso es que para el Gobierno todo esto merece la pena: la competitividad crece, las exportaciones crecen a buen ritmo y poco a poco vamos a salir de esta para crecer el año que viene. Una visión radicalmente opuesta a la que tienen desde el FMI, en donde acaban de echar un jarro de agua fría al optimismo de Rajoy y su equipo. Dice el Fondo que de crecer el año que viene nada, que como mucho nos quedamos en el cero absoluto. Ni frío, ni calor. Ni crecer, ni de crecer. O si lo prefieren. Virgencita, virgencita, que me quede como estoy. Una previsión más a la que el Gobierno le resta importancia y le quiere dar la vuelta… 

Sigue el Gobierno intentando encajar el optimismo en el mensaje, y buena falta le hace. Nomura está preocupara por la credibilidad del Gobierno y su estabilidad tras las últimas revelaciones del caso Bárcenas. Cree que el Ejecutivo de Rajoy puede caer, y si no lo hace puede ver aumentada su contestación social en la calle. Más incertidumbre de esa que no gusta a los mercados, lo que puede poner en jaque la tranquilidad de una prima de riesgo que está en los 308 puntos y el bono a 10 años en el 4.7%. Veremos si esos augurios de los japoneses se cumplen o no, pero de momento lo del ex tesorero del PP es más batalla política que otra cosa. No hay grandes novedades, más allá de que el PSOE reclama el adiós de Rajoy, y desde el PP tiran balones fuera asegurando que todo es mentira. Todos menos una. El verso suelto del PP, Esperanza Aguirre.

Y este miércoles Bruselas va a dar luz verde a la nueva directiva que marca la normativa de la intervención de los bancos a partir de ahora. Con ella se pone fin a las ayudas bancarias sin condiciones, y se fija la forma en la que debe llevarse a cabo, para evitar que en cada país se haga de una manera diferente. De este modo, se evitan las ayudas públicas sin que exista un plan de reestructuración para atraer capital o la imposición de pérdidas a los accionistas y acreedores. Planes de futuro para un sector financiero que todavía tendrá que cumplir con Basilea III, lo que va a obligar a nuestros bancos a seguir capitalizándose. Eso sí, sin olvidarse de que tienen que dar crédito.