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La peineta chipriota

Una sonora peineta a las intenciones de Bruselas de que sean los ahorradores los que paguen la factura de los excesos de un sistema financiero que supone casi 6 veces la economía del país.

El efecto más inmediato de este corte de mangas es que el cierre de los bancos se prorrogará mañana si no se logra un acuerdo para evitar una fuga de capitales, sobre todo extranjeros y, más en concreto, rusos.  Precisamente este miércoles la maquinaria política se vuelve a poner en marcha para buscar soluciones Mientras el Presidente Anastasiadis se reúne con los grupos políticos para encontrar un punto de acuerdo que permita

recaudar los 5.800 millones que pide Bruselas, el ministro de finanzas –no se sabe si dimitido o no- viaja a Moscú. Allí espera renegociar las condiciones de los 2.000 millones que Rusia le prestó hace dos años cuando la crisis griega empezó a agitar las aguas chipriotas por la caída de la demanda de su principal socio comercial.

Buenas intenciones, pero me temo que el gobierno ruso no lo va a poner fácil. Parece que Putin está ligeramente enfadado con el rescate, al que ha tildado de peligroso, injusto, y no profesional. Algo lógico habida cuenta de que más de 20.000 millones de euros de capital extranjero proceden de su país. Y una buena parte de empresas públicas que están radicadas en Nicosia por su bajo impuesto de sociedades. Una ventaja competitiva que hace que Chipre sea el principal inversor extranjero –con capital ruso de fondo- en la propia Rusia.

De nuevo el abismo está un paso más cerca. Ya hay quien habla del fin del Euro, y desde Bruselas no dicen esta boca es mía. El Eurogrupo intenta pasar desapercibido tras haberse corregido del sábado al lunes, y recuerda las
condiciones para recibir ayudas… Y el Banco Central Europeo, mientras tanto, asegura que mantendrá la financiación para evitar que pueda caer la banca. Un extremo un tanto curioso, habida cuenta de que el fin de semana –se supone- Draghi había amenazado con retirar las líneas de crédito si no se daba luz verde a la tasa sobre los depósitos. Extraño, muy extraño está siendo este rescate a una Isla de poco más de 1 millón de personas, que representa el 0.2% del PIB de la Eurozona, y sobre el que hay más sombras que luces que
algún día alguien tendrá que aclarar. Por el bien de Europa y el de la moneda única.