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Peligros en los rasgos psicológicos de Europa

Entre ellos los que conllevan la toma de decisiones aparentemente colectivas pero tutelados realmente por los países con más peso económico. Y por tanto, aparece el liderazgo continuo de Alemania como valedora de todas las soluciones y por la que tienen que pasar todas las autorizaciones. Como ejemplo, la última reunión del BCE. A pesar de las declaraciones previas de Mario Draghi sobre criterios a adoptar para proteger la zona euro con todos los medios necesarios, fue el veto del representante alemán el que impidió llevar a cabo las soluciones esperadas. La rigidez mostrada por Alemania, dentro y fuera de los foros institucionales esta dejando sin defensas financieras a paises como Italia y España y está vaciando el contenido colectivo de algunas instituciones.. Y estos hechos tienen su consecuencia en desarraigos políticos y en los correspondientes rechazos sociales. Es significativa la aparición en el diario italiano Il Giornale de una fotografía de la cancillera alemana con un pie de foto que decía: “El cuarto Reich”. Todo un símbolo de regresión a los demonios nacionales que debían estar superados.

 

Y sobre el papel de Alemania merece la pena leer el artículo que el pasado 5 de Agosto publicaba en el ABC Fernando García de Cortazar bajo el título de “El coraje de ser alemán”. Hablaba de que todos los días la prensa transmite la imagen de una Alemania que ha añadido una peligrosa reputación a la de su poder económico, al de su poder cultural y a la feliz reconstrucción nacional en la reunificación que llevó a cabo en 1.990. Recuerda las consecuencias del tratado de Versalles y, refiriéndose a la Alemania actual, la acusa de arrogancia por incluir juicios sobre ciudadanos de otros países cuyo profundo sufrimiento social es atribuido a defectos irrevocables de su carácter. Y se pregunta ¿No debe considerar que su purgatorio fiscal se aplica ahora a ciudadanos que corren el peligro de caer en una depresión alimentada por su conciencia de falta de culpa? ¿Entenderá Alemania que no nos estamos jugando solo el euro, sino la consistencia de nuestro sistema de libertades?. Y nosotros podemos añadir otras como: ¿Es consciente de que el ciudadano percibe que parte de su bienestar económico se debe al malestar de otros? ¿Qué su papel de refugio económico le convierte en cómoda burbuja monetaria?. Y estas mismas preguntas deberían hacerse a otros países comunitarios a los que les beneficia que el eje del mal se encuentra al Sur para que el del bienestar se desplace al Norte.

 

Por tanto, tiene razón Monti cuando habla de rasgos psicológicos de disolución y de la necesidad de apoyo moral. Pero desgraciadamente este tipo de apoyo no está previsto en ninguno de los tratados europeos.