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La pelota, en el tejado del BCE

Como por arte de birlibirloque la política que ha mantenido el Gobierno durante estos días en Chicago –Cumbre de la OTAN de por medio- ha hecho que todas las miradas pasen de España al Banco Central Europeo. Hasta el propio presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tras verse con Rajoy ha pedido al regulador que actúe con políticas que favorezcan a España y a Italia.

Buena jugada que ahora debe continuar esta semana en Bruselas donde se va a hablar de crecimiento y austeridad. Pero el Ejecutivo no debe lanzar las campanas al vuelo, ya que la falta de credibilidad por los constantes ajustes del déficit, y la desconfianza en nuestro sector financiero siguen encima de la mesa. De hecho, esta madrugada el Instituto Internacional de Finanzas habla de que nuestras entidades pueden necesitar hasta 60.000 millones de euros más, y que la factura del rescate a los bancos podría llegar a los 260.000 millones de euros.

Y ahí es donde se juega el partido más importante. La apuesta de Economía por Oliver Wyman y Roland Berger es una apuesta al todo o nada. Una humillación para el Gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, y la última carta que puede haber para evitar un rescate a nuestro sistema financiero. Ahí estará la clave en las próximas semanas, pero hasta entonces se necesita un respiro del mercado, que nos puede dar el Banco Central Europeo.

Pero el futuro pasa también –como les decía- por convencer a Merkel de que empezemos a aplicar alguna política de reactivación económica. Es vital para recuperar el movimiento empresarial y favorecer la contratación de empleo. Lo ha advertido la Organización Internacional del Trabajo quien vuelve a reiterar lo ya ha hablado muchas veces: España, Grecia, Italia, corren el riesgo de proovcar una generación perdida de jóvenes, si no encuentran empleo en un plazo de tiempo razonable.  Y ahí nosotros nos llevamos la palma, con más de la mitad de nuestros jóvenes desempleados, frente a la media del 12.7 mundial que fijado la OIT.