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Pío, pío que yo no he sido

Por un lado, me resulta un fenómeno curioso que una compañía con seis años de vida y que genera pérdidas financieras tenga la pretensión de colocar hasta 80 millones de títulos a cambio de unos 1.600 millones de dólares. Y cuando digo curioso quiero decir estimulante de cara a posibles escenarios para salir de la crisis, que no es recuperarnos como dicen los sin techo de nuestros ministros, sino entender el fenómeno global de cambio que estamos viviendo.

Pero por otro lado, me genera cierta sensación frustrante. O sea que tanto microblog, tanto revolución de las redes sociales, tanto crowdsourcing, crowdfunding y crowd-lo-que-sea, y al final aquí queda todo en mover los capitales a los mismos, exactamente los mismos, escenarios que nos han llevado a la ruina total de los últimos años, a base de hinchar el saco de la avaricia y esquilmar hasta las ánimas de cientos de millones de inocentes que sin comerlo ni beberlo recogen hoy los platos rotos de este festín. Tanto todo, para tanta nada.