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La posdemocracia en Europa

Si Jean Monet levantara la cabeza y volviera la mirada hacia esa experiencia inicial vería con nostalgia como entonces a nadie se le ocurriría distinguir entre una economía real y otra no real, como es la financiera. Así lo dice Han Enzensberger en su reciente ensayo “El Gentil Monstruo de Bruselas o Europa bajo tutela”. Este autor alemán, que fue premio Príncipe de Asturias de Comunicación. analiza los fundamentos de esa unión inicial, llevada a cabo en los años 50, basados en controlar, entre solo seis países, el mercado del carbón y del acero para evitar la posibilidad un rearme bélico. Partiendo de esa gran idea ha sido posible llegar hasta la actual Unión Europea.. Cierto. Pero entonces, añade en su reflexión, nadie podía sospechar que un fantasma azotaría a Europa Este fantasma es el mercado del capital que hoy hostiga a todos los desvalidos políticos. (más bien económicos.) y amenaza con poner fin a las visiones de futuro de aquellos hombres. Y, sigue diciendo, son los especuladores los que tantean los puntos débiles del mercado, ponderan los desequilibrios consecuencia de los vicios de una defectuosa unión monetaria siendo conscientes de que su actuación amenaza al euro.

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Estas ideas merecen una reflexión cuando la crisis económica esta afectando a la propia acción política en cada una de las naciones. Ha llegado la hora de dar pasos que afectan a cesiones de soberanía política o a aceptar riesgos económicos con criterios de solidaridad. Y se han encendido las alarmas. Se han empezado a marcar territorios y a señalar diferencias. Las actitudes de Finlandia, la de Holanda, el conductismo político de Alemania o los excesos verbales, posteriormente matizados, del primer ministro ingles, así lo confirman. Pero el problema está ahí y de alguna manera habrá que empezar a resolverlo. Hasta ahora quedaba un cierto recorrido en las políticas nacionales. (Para algunos cada vez menos). Pero la posible unión fiscal con la perspectiva de futura unión política, requiere el traspaso de funcionamientos democráticos nacionales a otras instancias supranacionales. Y cabe preguntarse ¿esta la Unión Europea preparada?

 

Un interesante ensayo del escritor austriaco Robert Menasse es recogido por Enzensberger en su librito sobre Bruselas. En él plantea, de forma radical, como la crisis actual y su gestión toca el último tabú de las democracias ilustradas siendo este tabú las mismas democracias. Y se pregunta si estas, tal y como las entendemos desde 1945, puedan funcionar a nivel supranacional. Pone el ejemplo del Parlamento Europeo que, aunque es libremente elegido, no tiene poder de iniciativa legal. Esta iniciativa la tiene sólo la Comisión que es una Institución sin legitimidad democrática. . Menasse lo define muy bien con esta conclusión: “El Parlamento, el Consejo y la Comisión producen un agujero negro en el que desaparece lo que entendemos por democracia”. Y constata con acierto que, a diferencia del estado de Derecho, en la Unión Europea no existe una verdadera división de poderes.

 

Hasta aquí el análisis de Menasse del que se deduce que existe en la Unión Europea un apreciable déficit democrático.(realmente estamos viendo que no solo democrático) Y observamos como estas deficiencias de las Instituciones Comunitarias están siendo suplantadas por eficientes democracias de los que son países primeros de la clase. Mientras, los países desvalidos están sufriendo una doble expropiación. Económica por parte de los mercados. Y política por parte de Bruselas. No sin razón Enzensberger encabeza un capítulo, de los que trata estos temas, con el título: “La entrada en una era posdemocrática”. Todo un mensaje.