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A propósito de Italia

No espero otras elecciones en el corto plazo, pues ni el partido de centro-izquierda de Bersani ni el de centro-derecha de Berlusconi querrán correr el riesgo de que el Movimiento Cinco Estrellas de Beppe Grillo incremente aún más su porcentaje de votos.

En mi opinión, esto nos deja con un segundo mejor resultado, aunque no necesariamente peor, basado en algún tipo de amplia coalición. Hay una alta probabilidad de que el centro-izquierda de Bersani intente formar una mayoría con el Movimiento Cinco Estrellas (cuyos apoyos provienen predominantemente de la izquierda), aunque Beppe Grillo es un impedimento a esta solución pues ha rechazado consistentemente trabajar con otros partidos. Por tanto, un gobierno de "gran coalición" entre Bersani y Berlusconi se convierte en una genuina posibilidad.

A efectos prácticos, no esperamos ver cambios de política significativos derivados de cualquier gran coalición de gobierno. El programa de consolidación fiscal que se ha implementado es improbable que descarrile, pero tampoco deberíamos esperar una aceleración de las reformas. En ese sentido, este atasco político puede caracterizarse como una oportunidad perdida para Italia.

Por último, no pienso que los resultados electorales alteren la mejora del crecimiento global o la percepción de los mercados de que una amplia crisis de la eurozona ha sido evitada, pero eso es algo sobre lo cual los mercados querrán confirmación durante las próximas semanas.

Tristan Cooper, Analista de Deuda Soberana Europea de Fidelity Worldwide Investment:

El voto italiano de protesta contra los Eurócratas ha vuelto a desviar la atención de los mercados del apetito por la rentabilidad hacia el riesgo político. La desafección social causada por el desempleo juvenil se ha visto reflejada en el surgimiento del Movimiento Cinco Estrellas. Esto puede incentivar a partidos euroescépticos y antisistema en otros países que sufren un alto y creciente desempleo. De hecho, estos grupos ya se han hecho notar también en las urnas griegas.

Los fundamentales económicos italianos son frágiles y la recesión aún profunda. En el mejor escenario, el atasco político en Italia retraerá la expectativa del mercado de una recuperación allí. En el peor, la contracción podría incrementarse debido al retraimiento de la confianza de consumidores y empresarios ante la perspectiva de un largo periodo de incertidumbre política. Los legisladores europeos se verán impelidos a evitar un posible colapso del mercado dado que Italida es demasiado grande para ser salvada. El BCE es la única institución realmente capaz de apagar fuegos. Un recorte de tipos de interés por parte del BCE la semana que viene parece ahora probable y Draghi enfatizará que el programa OMT de compra de bonos está ahí para ayudar en caso de necesidad.

Sin embargo, el OMT es una herramienta que no ha sido aún testada, cuya activación sólo puede ser esperada cuando haya altos niveles de estrés en el mercado. También lleva aparejada condicionalidad, la cual será difícil de negociar en un estado italiano sin timón. Pero la voluntad política de preservar la estabilidad en la eurozona ha sido demostrada con Grecia. Un nuevo gobierno en Italia, cuando sea formado eventualmente, tiene más probabilidades de ser inefectivo e inestable que heterodoxo y radical. La disciplina fiscal probablemente se preservará incluso si las serias reformas estructurales se apartan de momento de la agenda.

Por tanto, la reacción negativa de los mercados a los eventos en Italia puede ofrecer una oportunidad de compra en la periferia europea, aunque a unas rentabilidades significativamente más altas. Será importante tener un ojo puesto en las agencias de calificación, que bien podrían incrementar el nerviosismo con otra rebaja de rating si persistiera la incertidumbre política en Italia.